- 25/08/2023
- 7 de minutos de lectura
El FMI reconoció que la inflación será de dos dígitos en agosto por la devaluación y pidió subir las tarifas
El FMI reconoció que la devaluación de 22% que impulsó sobre el tipo de cambio tendrá un efecto nocivo sobre los precios y anticipó que la inflación rondará el 10% en agosto. Sin embargo confía en que vuelva a la zona descender hacia fin de este año.
“Tras la devaluación nominal, se proyecta que la inflación salte inicialmente de alrededor del 6% en julio a alrededor del 10% mensual en agosto y disminuya a menos del 5% para fines de 2023″, estimó el organismo.
Así se desprende del reporte del staff del FMI sobre la Argentina, que se publicó este viernes, luego de la aprobación de la quinta y sexta revisión del acuerdo con el país. De todos modos, según el organismo, el traspaso de la devaluación a los precios será limitado porque “gran parte” de las mercaderías ya se valoran hoy según el valor del dólar paralelo.
El organismo prevé que la inflación llegue a 120% en 2023, es decir, el doble de la meta que había fijado el Gobierno en el presupuesto de este año.
Tarifas: el FMI pidió aumentar el precio de la electricidad
Aunque el FMI alertó sobre el aumento de precios, dijo que será fundamental mantener la disciplina fiscal para que la Argentina alcance el objetivo de déficit en 1,9%. Para llegar a esa meta, la entidad pidió un nuevo ajuste de tarifas que alcance no solamente a los sectores de altos ingresos, sino también a los de medios y bajos, así como a los usuarios comerciales.
La suba de tarifas responde al incremento de los costos de producción en dólares de la electricidad debido a la devaluación. Según el documento, el ajuste tarifario era una de las “acciones previas” que el FMI le había pedido al Gobierno para destrabar el desembolso.
“Las autoridades anunciarán su decisión (acción previa) de ajustar los precios de la electricidad mediante la emisión de una resolución (propuesta para finales de agosto de 2023) a partir del 1° de septiembre, para usuarios residenciales de ingresos bajos y medios, así como para usuarios comerciales más pequeños. (en línea con la legislación establecida y los objetivos de recuperación de costes acordados)”, detalló el FMI.
Y agregó: “Los precios de la electricidad para los usuarios residenciales de altos ingresos seguirán evolucionando con los costos de producción, y los usuarios comerciales más grandes alcanzarán la recuperación total de los costos para fines de 2023″.
En la revisión de noviembre, además, se volverá a discutir “la necesidad de alinear mejor los precios del gas natural con los cambios en los costos de producción durante el resto del año”.
Dólar: el FMI pidió levantar el cepo cambiario en 2024
El organismo que conduce Kristalina Georgieva volvió a pedir por la simplificación cambiaria, en la que el Gobierno avanzó a medias desde la última revisión.
“Los esfuerzos para armonizar el régimen cambiario siguen siendo esenciales y serán una parte importante del programa en el futuro. A pesar del realineamiento del tipo de cambio, el número de tipos de cambio efectivos sigue siendo elevado”, consideraron los técnicos del organismo.
La entidad sostuvo que las últimas adiciones al menú de precios del dólar (el de exportaciones, los de importaciones de bienes y de servicios, entre otros) pueden ayudar a contener temporalmente la salida de capitales, remarcó que no sustituyen a las buenas políticas macroeconómicas.
“Serán esenciales mayores esfuerzos para racionalizar el complejo sistema cambiario y reducir la dependencia de medidas cambiarias administrativas (bajo el sistema SIRA/SIRASE) para mejorar la asignación de recursos y evitar el uso excesivo de la discrecionalidad (y posibles abusos) en la asignación de licencias no automáticas de importación”, añadieron.
En ese sentido, el FMI destacó que, durante la duración del programa se eliminarán, en lo posible, las medidas temporales que lleven a múltiples tipos de cambio. Luego de no cumplir con el objetivo de empezar a desarmar el cepo cambiario en junio de este año, el organismo acordó en posponer esa meta hasta marzo de 2024.
“Para respaldar esto, la estrategia para deshacer los controles cambiarios se ha reprogramado para fines de marzo de 2024 como un nuevo punto de referencia estructural. El personal técnico y las autoridades esperan que la implementación comience en 2024 condicionada a un fortalecimiento de las reservas externas y una reducción de los desequilibrios macroeconómicos subyacentes”, sostuvo el staff del Fondo.


