- 21/09/2026
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El FMI vuelve a revisar las cuentas argentinas

Una misión técnica inicia la tercera revisión del acuerdo por US$20.000 millones. Pondrá bajo la lupa las reservas, el resultado fiscal y otros compromisos del programa. Una aprobación puede habilitar alrededor de US$900 millones.
Una nueva misión del Fondo Monetario Internacional llega este lunes a la Argentina para iniciar la tercera revisión del programa económico, un examen que volverá a colocar bajo análisis las reservas del Banco Central, las cuentas fiscales y el cumplimiento de los compromisos asumidos por el Gobierno.
La evaluación tiene además una consecuencia financiera concreta: si el staff alcanza un acuerdo con las autoridades y posteriormente lo aprueba el Directorio Ejecutivo del FMI, Argentina podría acceder a un desembolso de alrededor de US$900 millones.
La delegación estará encabezada por Joyce Wong y mantendrá reuniones con funcionarios del Ministerio de Economía y del Banco Central. El examen corresponde fundamentalmente a las metas cuantitativas establecidas para fines de junio de 2026 y a los compromisos estructurales asociados a esta etapa del programa. La documentación del FMI había previsto precisamente para septiembre la tercera revisión.
El punto central será determinar si Argentina cumplió las condiciones que acompañan al acuerdo de Facilidades Extendidas por US$20.000 millones, aprobado en abril de 2025 y con una duración de 48 meses.
Entre las variables que serán analizadas aparecen el resultado fiscal, la acumulación de reservas internacionales, la evolución monetaria y cambiaria y los compromisos estructurales. La misión también llega después de la presentación del proyecto de Presupuesto 2027, por lo que las proyecciones fiscales para el próximo año formarán parte de las conversaciones.
El Presupuesto proyecta para 2027 un crecimiento económico del 4% y una inflación anual del 18%, mientras que para 2026 estima una expansión del 3%. Esos supuestos serán relevantes para evaluar la consistencia entre las cuentas públicas proyectadas y los compromisos asumidos con el organismo.
El antecedente de las reservas
Las revisiones anteriores dejaron un dato clave para entender qué puede ocurrir si una meta no se cumple: un incumplimiento no implica automáticamente la caída del acuerdo ni bloquea necesariamente un desembolso.
En la primera revisión, cerrada por el Directorio del FMI el 31 de julio de 2025, Argentina no alcanzó la meta de acumulación de reservas internacionales netas establecida para mediados de junio.
El propio Fondo informó entonces que, pese a ese incumplimiento, el resto de los principales criterios de ejecución y metas indicativas había sido cumplido. El Directorio aprobó finalmente la revisión y habilitó un desembolso de aproximadamente US$2.000 millones.
El desvío no había sido menor. Según el informe técnico difundido posteriormente, las reservas internacionales netas se ubicaron en torno de US$4.700 millones negativos, frente a un piso previsto de aproximadamente US$1.100 millones negativos.
La salida consistió en una combinación de medidas correctivas, cambios en los objetivos y una dispensa —conocida técnicamente como waiver— para permitir que el programa continuara pese al incumplimiento.
La segunda revisión volvió a mostrar una situación similar. El Directorio Ejecutivo informó en mayo de 2026 que la meta de acumulación de reservas netas de fines de diciembre tampoco había sido alcanzada, aunque destacó que la mayoría de los principales criterios y objetivos indicativos sí se habían cumplido.
El FMI aprobó nuevamente la revisión, otorgó la dispensa correspondiente y habilitó aproximadamente US$1.000 millones, llevando los desembolsos acumulados del nuevo programa a unos US$15.800 millones.
En esa instancia, además, las autoridades solicitaron modificar las metas posteriores de reservas. El Fondo sostuvo que las medidas adoptadas —entre ellas un esquema de compras de divisas del Banco Central— buscaban corregir el desvío y acercar nuevamente las reservas a los objetivos del programa.
Qué pasa si Argentina incumple
El procedimiento del FMI permite distintos escenarios cuando un país no alcanza un criterio cuantitativo de desempeño. No existe una consecuencia automática idéntica para todos los incumplimientos.
Si el desvío es considerado corregible y el Gobierno adopta medidas que el organismo considera suficientes, las autoridades pueden solicitar una dispensa por incumplimiento. El Directorio puede entonces aprobar la revisión y habilitar el desembolso, como ya ocurrió con Argentina.
También pueden renegociarse o modificarse determinadas metas cuando el Fondo y el país consideran que las condiciones económicas justifican una recalibración. Ese mecanismo también fue utilizado durante el actual programa argentino.
El escenario cambia si no existe acuerdo sobre las correcciones o si el Directorio no aprueba la revisión. En ese caso, el desembolso asociado a esa etapa no queda habilitado y el programa puede quedar demorado hasta que las partes acuerden medidas adicionales o una modificación de las condiciones.
Por eso, la llegada de la misión abre primero una negociación técnica. El staff debe revisar los números, evaluar el cumplimiento y alcanzar eventualmente un acuerdo con el Gobierno. Ese entendimiento, por sí solo, no libera fondos: después debe recibir la aprobación del Directorio Ejecutivo del organismo.
Reservas y superávit, bajo examen
La acumulación de dólares seguirá siendo uno de los capítulos sensibles. Después de los incumplimientos registrados en las revisiones anteriores, el FMI insistió en la necesidad de continuar fortaleciendo las reservas para aumentar la capacidad de la Argentina de enfrentar shocks externos y recuperar de manera sostenible el acceso al financiamiento internacional.
El otro eje será fiscal. El programa mantiene al equilibrio de las cuentas públicas como una de sus principales anclas y la misión analizará tanto los resultados obtenidos como las proyecciones incluidas en el Presupuesto 2027.
La tercera revisión será así una nueva prueba para el programa firmado en abril de 2025. Las experiencias anteriores muestran que incumplir una meta no significa necesariamente perder el financiamiento, pero obliga a obtener una dispensa, acordar medidas correctivas o recalibrar objetivos.
El resultado de las negociaciones definirá si el Gobierno consigue nuevamente el aval técnico y político del FMI y queda habilitado el próximo giro de fondos, o si deberá introducir nuevas correcciones antes de que el programa pueda avanzar a su siguiente etapa.
