- 07/04/2025
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Economía: La falacia de los promedios


La economía como ciencia, está cada vez más cerca de los promedios, y lejos de las personas. Sin embargo, los valores medios, no siempre reflejan una realidad. Si en un jardín de infantes, de 15 alumnos, 14 tienen 3 años, y uno 85, el promedio, no sería representativo de la edad media. En este caso, será de 8,47 años, cuando en realidad, la mayoría no supera los tres de edad. La mediana o el modo, serían medidas estadísticas más representativas de la edad media.
Esta semana, se conoció que el INDEC, publicó una significativa baja de la pobreza en la Argentina, del 52.9% a finales del primer semestre de 2.024, con relación al segundo semestre del año anterior, que cerró en el 38,1% al final del año. También reflejó una disminución, respecto al 41.7% de finales de 2.023. Estos datos estadísticos, que miden la pobreza y la indigencia, se basan en los ingresos “medios” de las familias, y el organismo técnico, emite dos informes semestrales al año. Se compara la Canasta básica de alimentos ($449.314 mensuales – familia de 4 personas al 31/12/2.024), que es la línea por debajo de la cual las personas padecen indigencia. Los pobres, están conformados por familias que sus ingresos no superan la “canasta básica total” (1.014.568 mensuales – familia de 4 personas al 31/12/2.024).
En Argentina, sistemáticamente se han manipulado las estadísticas, y también se han utilizado indicadores, que no representan la realidad, que intentan reflejar. Los números, cada vez mas lejos de las personas.
El INDEC, también mide lo que se llama: “Pobreza multidimensional”, y lo hace cada diez años, con el censo nacional, que le permite evaluar aspectos como el acceso a la salud, educación, vivienda digna, trabajo formal, entre otras causas, de la pobreza profunda y estructural. Respecto de esta información, poco se hace, y es realmente la que se acerca algo más a la realidad.
Sarmiento como presidente, en setiembre de 1.869, encomendó el primer censo nacional obligatorio, a partir del cual, se planteó una serie de decisiones sobre políticas públicas. Uno de los indicadores más relevantes, del primer censo integral, fue el elevado grado de desigualdad social, que se esconde muchas veces en los promedios. Esto motivó, impulsar la educación pública y el transporte masivo; como políticas para favorecer la igualdad.
Solo a título ilustrativo, podemos analizar que el ingreso promedio de los argentinos a fines de 2.024 era de $ 619.602 (Es decir una familia de 4 personas: $2.478.408), muy superior a la canasta total. Esto quiere decir que el 60% que no era pobre, percibía ingresos muchos más altos, para que el promedio, sea ese ingreso. Podemos inferir, un alto nivel de desigualdad. Otro dato, es que el ingreso medio de varones fue $754.820 y el de mujeres $546.317, (un 38% de diferencia). Sin lugar a dudas, los promedios, esconden realidades, que duelen, si no se gestionan. Mientras los números se manipulan, la economía, estará más lejos de las personas.
(*) Abogado, economista
Fuente: Publicado en El Nuevo Diario, edición 2138 del 5 de abril 2025


