• 15/10/2024
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Calingasta: proponen un plan de ordenamiento territorial pensando en el turismo y la minería

Calingasta: proponen un plan de ordenamiento territorial pensando en el turismo y la minería

El presidente de la Cámara de Comercio de Barreal, Carlos Devit, advirtió sobre el impacto de la minería en el turismo y la necesidad de un ordenamiento territorial que garantice el equilibrio entre ambas actividades. Mirá la nota completa.

En un contexto de creciente interés por el desarrollo minero en la región, Carlos Devit, presidente de la Cámara de Comercio de Barreal, se mostró preocupado por las repercusiones que esta actividad tendrá en el departamento de Calingasta.

“Es importante que el impacto de la actividad minera quizás sea en la villa de Calingasta y que la parte de turismo con producción siga siendo Barreal. Pero para eso hay que ordenarse”, afirma Devit, quien reconoce la necesidad de un plan que contemple tanto el desarrollo minero como el turístico. No obstante, el dirigente se mostró escéptico sobre este enfoque, ya que considera que la minería afectará profundamente a todo el departamento.

“Creo que la minería va a impactar tanto en el departamento que no sólo va a ser necesario desarrollar en Calingasta, sino también en Barrea o, en Puchuzún. Habrá una demanda creciente de infraestructura, alojamiento y servicios”, sostuvo. Este cambio, que podría traer consigo un éxodo laboral hacia el sector minero, ya colapsó la disponibilidad de alojamiento y servicios turísticos en la zona.

Devit ejemplifica su argumento con el caso de Glencore, que está construyendo puentes para facilitar el transporte de los camiones de alto tonelaje que se utilizarán para la extracción minera. “Esa actividad ha llevado a que el departamento prácticamente haya colapsado en cuanto a la búsqueda de alojamiento para la gente que trabaja en la construcción de ese puente”, dijo. En ese marco, explicó que mientras que la oferta turística se encuentra limitada al 20%, el 80% restante está destinado a la minería, afectando gravemente al sector.

La clave para equilibrar ambos sectores radica en el ordenamiento territorial. “Hay que trabajar con el municipio, establecer qué es urbano y qué es industrial. Este es el territorio más grande de la provincia”, sostiene Devit. La infraestructura existente no está preparada para soportar el impacto que tendrá el aumento de población y actividad económica, especialmente en lo que respecta a servicios básicos como agua, electricidad e internet. “Hoy se van 10.000 personas más en Calingasta, y no hay sistemas cloacales que lo aguanten, ni comunicación que te pueda cubrir esa demanda”, lamenta.

A la problemática de la falta de infraestructura se suma la escasez de servicios, como restaurantes y cajeros automáticos. “El Banco de Nación colapsó. Cuando salen los gendarmes el viernes a la tarde o el sábado a la mañana, listo, colapsó el sistema de cajeros”, dice Devit, que destacó la urgencia de mejorar la oferta gastronómica. “En Calingasta, un domingo al mediodía, hay muy pocos lugares donde uno puede ir a almorzar. A las dos y media, te cerraron la cocina”.

El desafío es monumental, según Devit quién concluyó que la solución requiere un enfoque conjunto: “Si el empresariado de Calingasta no está a tono con lo que se necesita, también lo van a pasar por encima. Se necesita comunicación y diálogo constante para que todos se adapten a lo que viene”.

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