- 22/09/2026
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Victoria: «Gualcamayo se proyecta para 30 años de trabajo”

El gerente de Comunicaciones de Minas Argentinas, Santiago Victoria, aseguró que Carbonatos Profundos cambió el horizonte del yacimiento. La empresa realizó cerca de 80.000 metros de exploración y prevé superar los 1.000 trabajadores este año.
A tres años de la compra de Minas Argentinas por parte de Aisa Group, el gerente de Comunicaciones de la compañía, Santiago Victoria, aseguró que Gualcamayo pasó de enfrentar un escenario de cierre a proyectar tres décadas más de actividad. En una entrevista con De Sobremesa, explicó que el cambio está vinculado principalmente con Carbonatos Profundos, el nuevo proyecto subterráneo.
Victoria señaló que durante los últimos tres años se realizaron cerca de 80.000 metros de perforación, lo que permitió mejorar la definición de los recursos. También detalló que el proyecto está actualmente en prefactibilidad, que el proceso hasta completar los estudios demandará al menos tres años y que la empresa prevé superar los 1.000 trabajadores durante 2026.
—Cuando se fueron los anteriores operadores se hablaba del cierre de Gualcamayo. ¿Cuál es hoy el horizonte de la mina?
—Ha habido un resurgimiento, un renacimiento de Gualcamayo. En tres años hoy podemos decir que se proyecta para tres décadas de trabajo. Cuando se fue la empresa que empezó a trabajar en Gualcamayo, muchos decían: “Gualcamayo entra en período de cierre”. Después vinieron los colombianos, donde creo que se acentuó esa sensación, y de pronto hoy decís: 30 años más de Gualcamayo en producción de oro, pero en Carbonatos Profundos. Una mina nueva completamente.
—¿Qué permitió cambiar esa perspectiva?
—Había indicios cuando los operadores anteriores, tanto Yamana como los otros mineros, pasaron por el yacimiento, pero habían dejado una campaña de perforación que no era suficiente para trazar una hoja de ruta definitiva. En estos tres años se han perforado cerca de 80.000 metros de exploración, que es muchísimo. Los recursos de esta nueva mina, Carbonatos Profundos, se cuantificaron mucho mejor y con el RIGI terminó de cerrar el círculo para presentar el proyecto de inversión. Esa ha sido una de las grandes transformaciones en tres años.
—¿Esos recursos están certificados?
—Sí. Cuando uno explora va moviendo recursos que pueden estar inferidos, con menos grados de certeza, otros que están probados, y después puede hacer un proceso que es como una norma de certificación de los métodos de exploración utilizados y de los resultados de los ensayos. De esa forma uno obtiene la aprobación de que esos recursos están ahí por una tercera parte independiente. Eso permite hacer una inversión con mayor grado de certeza.
—¿En qué etapa se encuentra Carbonatos Profundos dentro del RIGI?
—Estamos en prefactibilidad.
—¿Cuánto tiempo demandará llegar hasta la factibilidad?
—Nosotros lo vemos como un bloque. Es prefactibilidad, después factibilidad e ingeniería de detalle, que es donde uno ya sabe hasta cuántos camiones se mueven y qué tornillo lleva la planta. Ese es un proceso de, por lo menos, tres años. Puede hacerse más eficiente la primera parte o más rápido; también tiene que ver con la inyección de recursos y la cantidad de profesionales que trabajan en eso.
—¿Cuánta gente trabaja actualmente en Gualcamayo?
—En 2023 y 2024, cuando la mina ya iba hacia un cierre que estaba presentado a la autoridad, se llegó a los 300 trabajadores. Hoy estamos en 450 directos y el mes pasado empezamos una obra de ampliación con una empresa local, así que vamos a llegar a superar los 1.000 este año.
—¿Cómo proyectan la evolución del empleo en los próximos años?
—Ahora vienen estudios de factibilidad, después construcción; o sea, un camino de tres o cuatro años por delante hasta la nueva mina, donde planificamos que esa curva de empleo y proveedores sea gradualmente ascendente. Ya no tenemos ninguna reducción ni redimensionamiento de la mina.
—¿Cómo será el abastecimiento energético de la nueva mina?
—Hoy Gualcamayo compra la energía, pero la energía que compra es 100% renovable. El abastecimiento energético de la mina ya es de fuentes renovables. Con Carbonatos Profundos viene un parque solar de 50 megas en Jáchal, donde está la mina.
—Carbonatos Profundos será una explotación subterránea. ¿Qué implica para los costos y las leyes necesarias?
—La minería subterránea tiene mayores costos que la minería de superficie. Nosotros estamos en el proceso de los estudios metalúrgicos, de recuperación y de dimensionamiento de los gramos, pero siempre se habla de varios gramos por tonelada de roca extraída en una mina subterránea. En una mina a cielo abierto uno puede hablar de fracciones de gramos por tonelada.
—¿El actual precio del oro facilita la viabilidad del proyecto?
—Ayuda, y mucho, pero si uno no tiene un proceso diseñado para soportar un ciclo de precios más bajos, es muy riesgoso desarrollar una mina. En nuestro caso, cuando se comenzaron los estudios, están hechos con una onza de US$2.350, que es lo calculado en el RIGI. Igualmente, uno ve las condiciones de mercado y lo que está pasando en el contexto general del mundo y tiende a pensar que los minerales y los metales preciosos deberían mantener un ciclo de precios buenos en el futuro.
—¿Cómo será el proceso para recuperar el oro de Carbonatos Profundos?
—En el mundo son seis plantas; una vamos a tener nosotros. Si uno lo trata de poner en términos muy sencillos, esa planta lo que hace es acelerar un proceso que la naturaleza toma cientos o miles de años, que es oxidar la roca. Con una inyección de temperatura y oxígeno, oxida el mineral y eso después permite recuperar el oro.
—¿De dónde sale actualmente el mineral que procesa Gualcamayo?
—No se extrae mineral nuevo. Estamos reprocesando la pila. Esa fue una de las claves de la recuperación de Gualcamayo. Una de las primeras decisiones, y bien difíciles, fue que no era rentable seguir extrayendo mineral nuevo, sino extraer todo el oro que quedaba en el mineral ya extraído. Eso hizo eficiente y económicamente rentable la empresa estos tres años.
—¿También analizan producir cal?
—Está el concepto. Es un yacimiento de calizas muy importante. Nosotros tenemos todo para hacerlo, pero es una propuesta conceptual todavía.
—¿Qué necesitarían para avanzar?
—Tenemos las condiciones y es de muy buena calidad. Lo que hace falta es el conjunto de esfuerzos de distintos actores para que Jáchal tenga gas. Se puede producir sin gas, pero sería mucho más eficiente tenerlo para poder hacerlo.
—¿Cómo está conformado actualmente el equipo de Gualcamayo?
—Somos mayormente profesionales sanjuaninos, formados en distintos lugares, pero muchos en la Universidad de San Juan. Incluso uno ve segundas y terceras generaciones de gente que trabaja en la mina y que tiene mucho cariño por lo que se hace.
—¿Cómo perciben en Jáchal esta nueva etapa de Gualcamayo?
—Yo creo que es de cariño. Lo que encontré en todos los lugares donde voy es apoyo y afecto con respecto a algo que el jachallero siente propio. Lo que obviamente se pide, y nosotros estamos comprometidos en hacer, es que los beneficios tengan un impacto local.


