- 01/09/2023
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El FMI le pediría a Massa volver a devaluar tras las elecciones
Sergio Massa ya lo sabe. El Fondo Monetario Internacional (FMI) le pedirá, luego de las elecciones presidenciales del 22 de octubre (o eventualmente el balotaje del 19 de noviembre), una nueva actualización del tipo de cambio fijado en los 350 pesos, desde el lunes posterior a las PASO.
La visión del organismo fue planteada durante las últimas semanas de negociaciones por la renovación del programa de Facilidades Extendidas, en tiempos en los que el organismo que maneja Kristalina Georgieva reclamaba una devaluación aún mayor que el 22% final aplicado el 14 de agosto, post PASO.
En aquellos días de julio, en los que se discutieron los lineamientos para renovar el acuerdo, desde el FMI se puso en claro que la política de crawling peg (deslizamiento gradual y continuo del tipo de cambio) no estaba dando resultados, y que la actualización del tipo de cambio con un mecanismo gradual no cubría las expectativas de ningún analista técnico del FMI. Y tampoco de la conducción política.
En síntesis, había que devaluar sí o sí. Comenzó entonces una discusión tan política como técnica. La primera fue el reclamo del equipo económico de actualizar de manera directa y en una jornada el valor del dólar oficial, luego del proceso electoral, dado que plantearlo antes, con las consecuencias inflacionarias y de imagen política ante un electorado irascible, hubiera sido más que un error de campaña.
Desde el FMI, donde se entiende de política argentina más de lo que se cree en Buenos Aires, se le dio luz verde al reclamo. Finalmente, la devaluación sería el 14 de agosto, y con un valor de la divisa que podría confirmarse hasta después de las generales de octubre.
Depreciación en marcha
La segunda negociación fue el valor de la devaluación. El FMI pidió un 100%, lo que se rechazó de plano. Luego se recalculó en un 60%, lo que tampoco se aceptó desde Buenos Aires. Finalmente, el valor se ubicó en el 22%, un nivel que no era caprichoso. La gente del viceministro Gabriel Rubinstein les mostró a los técnicos del FMI que el precio del dólar agro vigente hasta entonces, con un valor de 340 pesos, estaba siendo aceptado por los exportadores, y aportándole un buen número de divisas al Banco Central.
Así, el equipo de Sergio Massa buscó respetar y unificar para toda la economía un valor de 350 pesos, $10 más que el dólar agro, lo que garantizaría un nivel importante de continuidad en la liquidación de divisas al Banco Central, la entidad que maneja Miguel Pesce. Aceptó el FMI, pero con la condición que ese nivel se readecúe luego de las elecciones generales.
Si bien Massa no dejó en claro el aval al reclamo, se sabe que será un tema a negociar. Se supone que desde el Gobierno nacional se ofrecerá volver al crawling peg, en un proceso que debería finalizar cuando ya haya presidente electo, y los negociadores de Washington puedan sentarse con un político o política con la que se pueda discutir un Facilidades Extendidas a cuatro años, y no, como ahora, uno con plazo fijo de vencimiento el 10 de diciembre.
Chileno a cargo
La decisión sobre el reclamo final del FMI tiene responsable claro y directo. Toda la política cambiaria hasta noviembre será fiscalizada de cerca por el director gerente para el Hemisferio Occidental, Rodrigo Valdés. Este economista chileno fue quien planteó sobre la mesa, de manera irreductible, la obligatoriedad de una devaluación, como condición indispensable para que el acuerdo pueda pasar por el Board.

