- 16/12/2024
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Aprender a vivir sin padres


Los adultos nos encontramos a lo largo de nuestras vidas con varios desafíos de los que nadie nos habló nunca.
Muchas veces nos encontramos encerrados con un título, una pareja, un trabajo, en los que funcionamos pero no nos hacen feliz.
No nos enseñan en ningún momento que el cansancio es parte importante de ser adulto, y que hay que aprender a llevarlo. Tampoco nos dicen cuando somos chicos la importante función que puede tener un hobby en el manejo del stress cuando seamos grandes. Lo mismo que la disciplina de hacer un deporte, que luego nos favorecera un envejecimiento más sano.
Pero sobre todo no nos dicen que en algún momento de nuestra vida vamos a transformarnos en los cuidadores de esas personas que nos dieron la vida, nos criaron (bien o mal, como pudieron) y que vamos a invertir roles. Que nosotros no vamos a depender de ellos, sino que ellos de nosotros. Desde todo punto de vista. Y a veces, cuando se eligió ser padre, ese momento coincide con la crianza de los hijos propios o con la adolescencia de nuestros hijos.
Y ahí El adulto que viene cansado de un trabajo que lo absorbe, con una familia que lo necesita, hijos y pareja que demandan, amigos que necesita, horas de descanso que añora, ahora le suma padres que cuidar y acompañar. Si antes se tomaba horas en el trabajo para ir a las fiestas de fin de año de sus hijos, ahora lo hace para acompañar en estudios médicos a sus padres.
Si antes buscaba niñeras y jardín de infantes para sus hijos, hoy busca cuidadores y talleres de estimulación para sus padres.
Y un día esos padres que se transformaron en padrhijos se van. Y ese adulto se queda con una ausencia enorme. Ausencia de lo más amplio y grande que puede haber. Ausencia de padres ya había porque a veces el cuerpo queda intacto, pero la cabeza no; pero aún estaban las caricias y los olores. Los abrazos, las sonrisas, las anécdotas, las comidas compartidas, se extrañan. Se extrañan demasiado.
Y ese adulto, ahora huérfano, debe empezar el recorrido de reconstrucción desde un rol de adulto exclusivamente.
Es como el examen integrador donde nos preguntan todas aquellas cosas que nos enseñaron y debíamos internalizar, y no tenemos nadie más que nos acompañe, o nos corrija, sino nosotros mismos. Y seguramente nos vamos a equivocar, pero de alguna manera u otra debemos seguir creciendo. Debemos recuperar nuestro tiempo, ponernos objetivos, descansar y disfrutar sabiendo que se hizo y se dio todo lo que se podía. Si no se siente que se hizo todo, la culpa aparece y ese es otro cantar.
Se puede vivir sin padres.
Se aprende a vivir sin padres, hay que darse el tiempo para hacerlo.
(*) Médica psiquiatra
Fuente: publicado en El Nuevo Diario, edición 2128 del 14 de diciembre de 2024


