- 14/04/2026
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Apellidos indígenas de Cuyo y La Rioja (Última parte)


Conclusiones
Es evidente que cuantos menos testimonios antroponímicos, menos garantías tendremos para otorgarle una carta de ciudadanía en la onomástica a estudiar. Por ello, Segunda Encuesta Sobre el Habla Regional (SESHAR, 1950) como información folklórica, antropológica y etnohistórica nos permitirá, a través de la voz del pueblo y sus habitantes, ratificar o rectificar la historia, y desde la lingüística fijar los antropónimos y sus variantes grafémicas. Para la conclusión definitiva y/o aproximada deberemos plantearnos qué entendemos por dialecto huarpe, pehuenche, etc., es decir, decidir qué elementos onomásticos asignamos a un determinado dialecto. Podríamos llegar a constatar por qué un nombre es considerado huarpe, cacán, pehuenche, etc., y si es híbrido por qué hay elementos extraños introducidos. Quizá se deba a razones sociolinguísticas: por contacto, préstamo, imitación de una antroponimia más prestigiosa, moda etc.
Por lo tanto, el análisis lingüístico permitirá descubrir ciertas regularidades dentro de las lenguas aborígenes, y ello nos orientará, entre otras cosas, a acercarnos al sistema de nominación primitivo que pudieran haber tenido los aborígenes. De igual manera, cuándo los nombres provienen de regiones más distantes, ya que las relaciones entre ellos pueden ser indicio de antiguas migraciones o movimientos de una población, puesto que los nombres personales viajan con sus portadores. De esta manera contribuiremos también a determinar el alcance espacial de una lengua.
Bibliografía
GONZÁLEZ, Aida Elisa, Tesis Doctoral “Antroponimia indígena de Cuyo” (Etapa de redacción.)
MAESTROS LÁINEZ, Segunda Encuesta Sobre el Habla Regional, 1950, Consejo Nacional de Educación, Argentina.
Fuente: Publicado en La Pericana, edición 483 del 12 de abril de 2026


