- 14/04/2026
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Singular


Un árbol torcido vive su propia vida, pero uno recto se convierte en madera. Valorar, entonces, lo que nos hace distintos, que, muchas veces, impulsa el progreso y permite descubrir nuevos caminos y salir de la manada, lo cual, para un creador, es fundamental.
En el arte, en particular, es importante diferenciarse de los demás. Pero quienes son especialistas en el tema son los que manejan las modas, el marketing y la publicidad. Los estudiosos del mercado de consumo saben que lo importante es que el árbol sea diferente y, si está torcido, probablemente sea mejor, porque será más diferente. Y si es así, tendrá más valor.
Es un tema complicado porque, para el mundo común, normal, tendría mayor valor el árbol para madera, ya que así sería útil, sin ninguna duda; en cambio, el chueco sería descartable. Va en contra de aquello de seguir el buen camino, el camino recto. “Habrá que ponerle un tutor para que crezca derechito”, dirían nuestros padres.
Pero es una verdad concreta: muchos de quienes no se suman a la manada logran destacarse.
Entonces, respetemos y valoremos al árbol chueco, porque puede ser más trascendente que el vecino con tutor. Y esa sola palabra nos habla de libertad: no tiene quien lo guíe, pero tampoco quien lo ate.
Fuente: Publicado en La Pericana, edición 483 del 12 de abril de 2026


