- 17/06/2025
- 5 de minutos de lectura
La “pobreza” del INDEC


Desde el año 2.016, el INDEC (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos), retomó el seguimiento de la inflación, los precios y los indicadores de pobreza e indigencia.
A tal fin, se utilizan bases estadísticas de la encuesta nacional de hogares, del año 2.004, que se componen de dos instrumentos centrales: La “Canasta Básica Alimentaria” y la “Canasta Básica Total”.
Canasta Básica Alimentaria, es un menú de “alimentos”, que incluyen los elementos mínimos necesarios para tener una dieta equilibrada, y cubrir los requerimientos de una adecuada nutrición. Al mes de abril de 2.025, el valor por persona de esa canasta es de $162.554 y para un grupo familiar de cuatro personas (dos adultos y dos niños), es de $502.291. Las personas, que generan ingresos inferiores a este valor, son denominados indigentes. En la argentina, hay algo más de 2,5 millones de habitantes, que están por debajo de este límite.
El otro instrumento, es la Canasta Básica Total, que a las necesidades alimentarias, le agrega los gastos de Salud, educación, transporte, recreación; entre muchos otros (Ver gráfico de torta). Esta medición, llevado a “pesos”, es de $359.243, por mes por persona adulta y de $1.110.063 para un grupo familiar de cuatro personas (Dos adultos y dos niños). Al mes de abril de este año, el 38.10% de los Argentinos, no alcanzaba el nivel de ingresos para no ser pobre.
Las estadísticas, simplifican las realidades, para facilitar su interpretación, sistematizar la información y facilitar la toma de decisión. Pero en algunos casos, cuando las bases, o presupuestos están desactualizados, o lejos de la realidad; los resultados numéricos, no reflejan la realidad que pretenden mostrar. Es el caso de estos indicadores, que tienen bases de cálculo, que datan de más de 20 años.
Al solo título de ejemplo, si tomamos la proporción de gastos que la “canasta básica total”, destina a Salud – el 6%, para una familia tipo, sería de $ 66.604, por mes, para el grupo. Es difícil conseguir atención médica, obra social o servicios de salud, por esa cifra. Para educación, el porcentaje es del 2%, $22.202, por mes, es decir algo más de $11.000 por cada uno de los hijos. Vivienda, gas, electricidad, y otros servicios, es 11%, $122.200 por mes, que en muchos casos, no alcanza para abonar la factura de luz.
En este sentido, podemos afirmar con seguridad, que muchos de los que superan los ingresos de la Estadística del INDEC, somos también pobres, o tenemos que restringir algunas necesidades básicas, para llegar a fin de mes.
En algunos gobiernos se manipuló el sistema estadístico, en otros se suprimió y finalmente hoy podemos decir que aún cuando sea independiente; continúa siendo, un pobre indicador de la pobreza.
(*) Abogado, economista
Fuente: Publicado en El Nuevo Diario, edición 2148 del 14 de junio de 2025


