- 24/03/2025
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Preocupación en la Iglesia por el avance del consumo en San Juan: «aumentó un 200% y cada vez son más niños»

La drogadicción continúa generando preocupación en San Juan, tanto en la sociedad como entre las autoridades y organizaciones que buscan hacer frente a la creciente demanda de apoyo. En este contexto, la Comunidad Fuego, un voluntariado local que es una manifestación de la Pastoral Adicciones del Arzobispado, está trabajando incansablemente para acompañar a las personas y familias afectadas por las adicciones.
Rodrigo Robles, sacerdote y referente de la Comunidad Fuego y de la Pastoral, habló sobre el trabajo que vienen realizando en la provincia: «Comenzamos con una asociación civil a acompañar a chicos y a las familias», indicó el referente. Según Robles, su labor está centrada en brindar contención, ayuda y rehabilitación a quienes sufren de adicciones a las drogas y otras conductas adictivas.
En cuanto a la situación actual, el sacerdote expresó su preocupación por la falta de adhesión al tratamiento por parte de muchas personas. «Por semana tenemos más de 10 entrevistas, pero hay una falta de constancia. Vemos ese deterioro en la familia que no tiene las herramientas para acompañar», señaló Robles, al tiempo que destacó que la demanda de ayuda está en aumento. «No pasa un día sin que reciba llamados o mensajes pidiendo ayuda. Ha crecido muchísimo», explicó.
Uno de los aspectos más alarmantes, según el referente, es el cambio en los hábitos de consumo, especialmente en lo que respecta a la marihuana. «La marihuana hace rato que ya se está consumiendo y socialmente está aceptada, no solo es el alcohol», afirmó. Sin embargo, Robles también subrayó que la cocaína sigue siendo la droga más preocupante.
En ese sentido, Robles admitió que la drogadicción aumentó en un 200% en los últimos años y destacó que la problemática de las adicciones no discrimina entre clases sociales. «No diferencia clases sociales, atraviesa a todos los estratos», manifestó, haciendo énfasis en la universalidad del problema.
Uno de los aspectos más alarmantes es la baja de la edad de consumo, lo que ha sido observado en casos de chicos de tan solo 11 años. «Nosotros tenemos conocimiento de casos de chicos de 11 años», destacó Robles, subrayando la necesidad urgente de intensificar los esfuerzos en prevención y tratamiento.


