- 18/08/2026
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“Para nosotros el año está perdido”: el reclamo de padres por los paros de ADICUS
Verónica Figueroa, representante de familias de los colegios preuniversitarios de San Juan, expresó su preocupación por las reiteradas medidas de fuerza de ADICUS. Aseguró que los estudiantes acumulan alrededor de 30 días sin clases durante el año y sostuvo que la situación afecta la calidad educativa.
La continuidad de los paros impulsados por ADICUS a raíz de los reclamos salariales volvió a generar preocupación entre las familias de los colegios preuniversitarios de San Juan. Desde el sector de padres cuestionaron que las medidas de fuerza terminen impactando directamente en los estudiantes y dificulten el normal desarrollo del ciclo lectivo.
Verónica Figueroa, representante de los padres, comparó la situación actual con lo ocurrido durante marzo, cuando los alumnos permanecieron varias semanas sin actividad escolar. “Empezamos otra vez con el peregrinar de marzo”, sostuvo al referirse a la interrupción de las clases.
La mujer aclaró que las familias comprenden y acompañan el reclamo de los docentes por mejores condiciones salariales, aunque marcó una diferencia respecto del mecanismo utilizado para llevar adelante la protesta. “Compartimos el reclamo, pero no que se perjudique a los chicos”, afirmó.
Uno de los principales cuestionamientos está relacionado con la dificultad para recuperar las jornadas que se pierden. Según explicó, los docentes envían actividades y trabajos para realizar de manera virtual durante los días de paro, pero consideró que esa modalidad no puede reemplazar la presencialidad.
“Los padres no estamos preparados para dar clases. Para eso los chicos van a la escuela”, señaló Figueroa, quien advirtió además que la interrupción constante de las clases termina repercutiendo en el aprendizaje y en el cumplimiento de los contenidos previstos.
De acuerdo con el relevamiento que manejan las familias, los estudiantes acumulan unos 30 días de paro en lo que va del año, con el consecuente retraso en el dictado de contenidos. Para Figueroa, el impacto ya es difícil de revertir. “Para nosotros el año está perdido”, manifestó, aunque reconoció que desde el sector docente consideran que los contenidos todavía pueden recuperarse.
Sin embargo, sostuvo que aun cuando exista la posibilidad de recuperar parte del programa, los tiempos disponibles no serían suficientes para hacerlo de manera adecuada. En ese sentido, anticipó que el intento de completar los contenidos podría terminar afectando la calidad de la enseñanza.
La situación también comenzó a generar decisiones concretas entre algunas familias. Figueroa aseguró que hay padres que optaron por retirar a sus hijos de los colegios preuniversitarios, mientras que otros continúan esperando que el conflicto pueda resolverse. Incluso, según relató, algunos estudiantes comenzaron a plantearles directamente a sus familias la posibilidad de cambiar de institución.
A esta preocupación se suma otro planteo que, según la representante de los padres, genera temor entre algunas familias: el supuesto señalamiento de estudiantes cuyos padres se expresan públicamente en contra de los paros.
Figueroa aseguró que existen padres que prefieren no manifestarse en medios de comunicación ni participar de reclamos por temor a posibles consecuencias para sus hijos dentro de las instituciones. Según relató, algunas familias sienten que los estudiantes pueden quedar expuestos o ser señalados en el ámbito escolar por las opiniones o reclamos realizados por sus padres.
“Hay padres que tienen miedo de manifestarse contra los paros porque hay persecución dentro de las escuelas para con los chicos”, afirmó. Y agregó que, de acuerdo con lo que le transmiten algunas familias, esos estudiantes podrían terminar siendo perjudicados en el aula.
La representante reconoció que esta situación también genera sorpresa y preocupación entre los padres. No obstante, remarcó que el objetivo de las familias es defender el derecho de los estudiantes a recibir educación y garantizar que puedan completar su formación sin que el conflicto salarial termine afectando su trayectoria escolar.


