- 18/08/2026
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El brindis de Pocito fue un avance pero no una tregua

Escribe: Juan Carlos Bataller Plana –
En el Partido Justicialista sanjuanino van entendiendo de a poco un tema clave para las elecciones del año que viene: tienen chances de aspirar seriamente a volver a ser gobierno, pero no les sobra nada. Por lo que, antes de preocuparse del Gobierno provincial o de los libertarios, deben resolver sus propias internas.
Han quedado heridas muy profundas como para hacer borrón y cuenta nueva pero tampoco pueden seguir mirándose de reojo si es que quieren tener chances el año próximo.
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Esta semana se reunió parte del peronismo invitados por los 142 años de Pocito. Y estuvieron muchos… no todos.
Para varios peronistas, fue un buen comienzo que Sergio Uñac y Fabián Gramajo compartieran el mismo salón, la misma noche. El intendente Fabián Aballay, al parecer dentro de la estrategia del senador, logró lo que ningún cónclave partidario había conseguido en meses: sentar bajo un mismo techo a buena parte de un peronismo que lleva años discutiendo consigo mismo antes que con nadie más.
Uñac y Gramajo no firmaron ningún pacto esa noche, pero el solo hecho de coincidir después de meses de distancia ya funciona como gesto. En política, a veces el silencio compartido dice más que cualquier discurso.
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También posaron para las fotos en el estadio de Pocito el diputado nacional Cristian Andino, las intendentas Daniela Rodríguez, Romina Rosas y Analía Becerra, el intendente de Ullum David Domínguez, el presidente partidario Juan Carlos Quiroga Moyano, la senadora Celeste Giménez y un pelotón de legisladores provinciales. Una postal amplia, casi coral, como si el peronismo quisiera mostrarse más unido de lo que en verdad se siente hoy.
Falta todavía romper el hielo que existe con un sector clave: José Luis Gioja no estuvo. Tampoco Juan Carlos ni Leonardo Gioja, ni la vicepresidenta partidaria Graciela Seva, ni el diputado Mario Herrero. Y hubo una ausencia que dolió especialmente a los organizadores: la de Carlos Munisaga, intendente de Rawson, que había sido invitado y prefirió no aparecer.
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Detrás de todo esto sigue latiendo la vieja grieta Uñac-Gioja, que ya no es solo sanjuanina: mientras el senador arma un proyecto nacional propio con cierto apoyo de la expresidenta Cristina Fernández y reclama internas abiertas para la candidatura presidencial del PJ, el exgobernador elige la cercanía con Axel Kicillof.
Con el antecedente de una Fuerza San Juan que en 2025 ganó en 13 de los 19 departamentos, el peronismo sanjuanino tiene con qué ilusionarse rumbo a 2027. Pero Pocito dejó una enseñanza incómoda: la verdadera prueba no es una foto amplia de dirigentes, es lograr mantener la unidad cuando deban definirse candidaturas.
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Con un oficialismo alineados con Marcelo Orrego y los libertarios admitiendo que serán obedientes de lo que decidan en Buenos Aires, los peronistas no pueden darse el lujo de ir peleados.
Ya les pasó en 2023 y las urnas los castigó con la peor sanción que tienen los políticos, quedarse sin el poder…
Fuente: Publicado en El Nuevo Diario, edición 2206 del 15 de agosto de 2026


