- 17/12/2025
- 6 de minutos de lectura
Milena Villavicencio, la gran Intérprete 2025 del tradicional concurso de La Ventana

La noche del martes fue larga, intensa, cargada de nervios y expectativas. Así se cerraba una nueva edición, la última del año, del histórico Concurso de Intérpretes de La Ventana, un certamen que desde hace 23 años se convirtió en semillero de talentos y en escenario de artistas que hoy brillan dentro y fuera de la provincia.
No fue un camino corto. Durante todo el año, más de 30 cantantes y bandas fueron desfilando por el concurso, enfrentándose semana tras semana a un exigente proceso de selección. Uno a uno fueron quedando en el camino hasta que solo ocho finalistas alcanzaron la gran noche. Frente a ellos, un jurado multitudinario, más de 30 especialistas, tenía la difícil tarea de elegir a la voz del año.
Cuando llegó el veredicto, el nombre resonó con fuerza: Milena Villavicencio. Con apenas 18 años, se consagró como la Intérprete 2025, logrando 19 votos que la ubicaron muy por encima del resto. Detrás quedaron El Niño Mariachi, con 14 votos, y Naila Nefa, con 13. Pero esa noche tenía nombre propio.
Milena subió al escenario acompañada por el grupo folklórico Semblanza. Interpretó dos fragmentos: una chacarera y una cumbia tradicional, demostrando una versatilidad que explica por qué su voz terminó de convencer al jurado.

Pero su historia con la música comenzó mucho antes de esa ovación final. Tenía apenas 9 años cuando decidió cantarle canciones de Ricky Martin a su maestra. Aquella docente, que supo ver algo más que una voz afinada, la empujó al frente: la propuso para cantar en cada acto escolar posible y se convirtió, sin saberlo, en la primera mentora de una carrera que recién empezaba a escribirse. Desde entonces, Milena no dejó de cantar: actos escolares, bandas juveniles, folklore compartido con otros jóvenes músicos.
A los 10 años, impulsada por la curiosidad y el deseo de estar ahí, se presentó por primera vez al Concurso de Intérpretes de La Ventana. Mintió su edad ya que el reglamento permitía participar solo desde los 12, pero el objetivo era claro: formar parte. Más tarde dijo la verdad, pero ya estaba adentro, ya era parte de ese mundo, y llegó hasta la final.
Este año volvió distinta. Más preparada, más segura, acompañada por una banda de músicos destacados. Y esta vez, el final fue distinto: ganó.

Hoy, con el título en sus manos, Milena sabe que el verdadero desafío recién comienza. Ya tiene presentaciones confirmadas en la Fiesta Departamental de Albardón y será parte de la próxima Fiesta Nacional del Sol. Sueña con estudiar canto, perfeccionarse en el saxofón y formarse como maestra de grado o profesora de canto.
Milena demostró que a veces, los sueños empiezan cantándole bajito a una maestra y terminan con un teatro entero aplaudiendo de pie y consagrada.



