- 17/10/2024
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La UNSJ aceptó la auditoría de SIGEN pero cuestionó las intenciones del gobierno

En medio de tensiones por el presupuesto, desde la UNSJ aseguran que ya pasaron por cuatro controles en el último año y cuestiona los verdaderos motivos del gobierno.
El gobierno de Javier Milei dio un paso más en su disputa con el sector universitario al autorizar a la Sindicatura General de la Nación (SIGEN) a auditar a las universidades nacionales. En medio de una creciente tensión por los reclamos presupuestarios, la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) respondió que recibirá esta auditoría, sumándola a otros cuatro controles que atravesó en el último año, sin haber recibido observaciones en ninguno de ellos.
Ricardo Coca, Secretario Administrativo y Financiero de la UNSJ, aseguró que esta nueva revisión «no significa un problema» para la institución, señalando que los controles forman parte de la rutina universitaria. “La vamos a recibir como lo hacemos con todas las auditorías, tanto la de la Auditoría General de la Nación (AGN), que dicta la ley, como otras”, afirmó Coca. Sin embargo, el funcionario opinó que el objetivo del gobierno no es obtener información que ya está disponible, sino sembrar dudas para justificar los ajustes en el presupuesto universitario.
«La UNSJ no tiene ningún inconveniente en mostrar sus cuentas. Todos los balances están disponibles, actualizados y abiertos al público», subrayó Coca, haciendo referencia a la página de transparencia de la universidad, donde cualquier ciudadano puede acceder a los informes financieros semestrales, así como a las licitaciones y convenios. Según explicó, la institución fue auditada en varias ocasiones por distintos organismos, como la AFIP y ANSES, y también por la Secretaría de Políticas Universitarias, que analiza sus datos mensualmente.
Coca rechazó las acusaciones del gobierno de que las universidades no permiten auditorías, calificándolas como «falsas». Aseguró que la UNSJ cumplió con todas las instancias de control y que no ha habido llamados de atención. “Todos los procedimientos de compra se difunden, los ingresos están informados, e incluso los ingresos adicionales por convenios y servicios prestados son transparentes”, dijo.
El clima de tensión no se limita a los despachos universitarios. Desde el pasado jueves, una multisectorial de estudiantes, junto a sindicatos de docentes y no docentes, protagonizó una toma pacífica del edificio del Rectorado, exigiendo mejoras presupuestarias. La toma incluyó clases públicas y debates sobre temas como la salud mental y el financiamiento universitario. Aunque el grupo decidió levantar la toma, anunciaron que seguirán con acciones públicas para visibilizar su reclamo, involucrando a la comunidad.
El presupuesto de la UNSJ se encuentra fuertemente condicionado por los salarios, que representan el 90% del total, mientras que solo un 10% se destina a gastos de funcionamiento. Esto genera tensiones internas, sobre todo porque la mayoría de los docentes tienen cargos simples, que son los que perciben los sueldos más bajos. Frente a esta situación, el reclamo de estudiantes y docentes no parece disiparse, mientras que el gobierno avanza con su estrategia de control financiero sobre las casas de estudio.


