• 19/05/2025
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En cuatro provincias que hubo elecciones, ganó el ausentismo

En cuatro provincias que hubo elecciones, ganó el ausentismo

Juan Carlos Bataller Plana Por Juan Carlos Bataller Plana –

Se votó en cuatro provincias. Y más allá de forzadas lecturas de quién ganó o quién perdió, vistas con el cristal porteño de los temas provinciales, lo cierto es que el gran perdedor fue el sistema político.

Sigue aumentando el porcentaje de desencantados, que optan por no ir a votar y, en elecciones obligatorias, son importantes los porcentajes de abstención electoral.

En 2023, Javier Milei pudo captar una parte importante de ese porcentaje desencantado de los políticos y de la política. Dos años después, para mucha de esa gente, Milei es parte del sistema. Y ese elector, no tiene intenciones de dar su voto a quien no los representa.

Si no votar fuese un candidato más, habría ganado en las cuatro provincias que hubo elecciones. Y posiblemente ganaría en todo el país. Si los porcentajes de ausentismo van del 40 al 50% de los votos, es imposible que una fuerza política consigue mayores adhesiones que ese número.

¿Está en riesgo la democracia?

No, para nada. Lo que está en crisis es el sistema de representación a través de fuerzas políticas que no conectan con las necesidades de la población.

Una muestra son las elecciones de la Ciudad de Buenos Aires.

La gran mayoría de los candidatos intentan transformar la campaña en la previa al 2027, con dardos que se tiran entre los máximos referentes de las fuerzas políticas en el país. Y se olvidan de que son candidatos a la Legislatura de Caba.

En vez de hablar de lo que harán como legisladores, quieren que la gente con su voto les solucione sus problemas internos.

En un país con temas sociales urgentes, los políticos ocupan su tiempo en denunciar traiciones, en operar para poner palos en la rueda, en generar odios y grietas, en tergiversar datos para buscar un provecho electoral del momento.

Esta mediocridad dirigencial es alimentada por un periodismo que busca más barro, que tira litros de nafta sobre los incendios que los dirigentes provocan. Y también terminan siendo cómplices de este sistema perverso quienes, como espectadores, terminan aceptando este circo romano.

Hay otro país, sin dudas.

Quizás menos visible que el país de los escándalos y las grietas.

Y que quiere soluciones concretas a sus problemas del día a día.

Son los que ven con preocupación que ya pasaron a ser mayoría los alumnos que no saben leer y mucho menos, entender lo que leen. Son esos argentinos que ven el aumento de las drogas y la violencia.

También son los habitantes que ven un país con enormes potencialidades, que podemos pasar a ser potencia en muchas áreas y que sólo se necesita tirar para el mismo lado.

El problema es que ese enorme dato de los que no votaron termina siendo minimizado por quienes tienen la potestad de cambiar el sistema.

Fuente: Publicado en El Nuevo Diario, edición 2144 del 17 de mayo de 2025

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