• 24/08/2026
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«No hay plata…»

«No hay plata…»

delgado 4 Escribe: Marcelo Delgado

En su primer discurso al asumir la presidencia, Javier Milei acuñó una frase que marcaría sus primeras decisiones, y en particular, lo referido a la obra pública, transferencias a las provincias, jubilados, educación, salud, entre muchos otros sectores, que recibieron un fuerte ajuste presupuestario: “No hay plata”.

La motosierra representó el instrumento de recorte de compromisos, obligaciones y gastos discrecionales que fueron podados hasta conseguir el soñado superávit fiscal, y eliminar la emisión monetaria, una de las principales causas de la inflación.

La poda no solo afectó a los estatales, sino que gran parte de los recortes afectaron a los beneficiarios de subsidios, como la energía eléctrica, gas, agua, combustibles, entre otros. Se acotaron prestaciones a jubilados, particularmente, a los beneficiarios del PAMI. Al mismo tiempo, se desregularon los controles tarifarios de los servicios públicos, pero también se liberaron controles de precios de otros servicios, como la telefonía, medicina prepaga, tv digital, internet, educación, transporte, peajes, entre otros.

Al fin de cuentas, lo que antes soportaba el estado, pasó a ser carga de los ciudadanos. Una transferencia de obligaciones que fue sincerando el verdadero precio o costo de los servicios, que la gran mayoría de los argentinos consumimos de manera habitual.

También, de algún modo, se fueron desregulando los salarios, quedando a los acuerdos sectoriales o empresariales, la potestad de fijar los valores del trabajo. En este caso, los incrementos fueron mucho más atrás que el crecimiento de los costos de los servicios públicos y privados; pero también de los precios de alimentos, alquileres, vivienda, entre otros.

De esto modo, la baja de ingresos y el crecimiento de los costos provocó una bruta caída del consumo. La Agencia Noticias Argentinas informa que la caída del consumo supera el 15% en promedio, desde el enero de 2024. Al mismo tiempo, la situación se agravó con la pérdida de 411.000 puestos formales de trabajo (CEPA – Centro de Economía Política Argentina) desde la misma fecha.

Sin embargo, en el año 2025, la economía creció un 4,4% impulsada por la energía, minería y servicios financieros. En 2026, se espera una tasa positiva de un 3.3%. Pero estos resultados no se traducen en mejoras de los ingresos de los argentinos, no en la recuperación del empleo formal. Más de 7 millones de argentinos están morosos en el sistema financiero, y en muchos casos, son retrasos en tarjeta de crédito por consumos de alimentos o necesidades básicas. Los valores ya superan los registros del año 2001, que culminó con la salida del presidente De La Rúa.

No hay plata, le dicen hoy a los argentinos, a una gestión que está dando una gran batalla contra la inflación, pero que aún no logra hacer tangibles los beneficios de una “macro” ordenada. La frase que marcó el debut de la gestión será la misma que marcará su final o en los próximos meses, habrá “platita”.

(*) Abogado, economista

Fuente: Publicado en El Nuevo Diario, edición 2206 del 22 de agosto de 2026

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