- 10/08/2026
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Eternos adolescentes


La adolescencia es una cuestión muy bien estudiada por psicología moderna. Es la etapa vital que se extiende cada vez más en el tiempo. Sin embargo, en la actualidad, a los aspectos psicológicos hay que agregarle condicionantes económicos. Un estudio de la UADE (Universidad Argentina de la Empresa) reveló que el 44% de los jóvenes encuestados (hasta 30 años) viven con alguno de sus padres. El 26% viven solos y el 21% comparte vivienda con amigos o compañeros. Solo el 6% convive con su pareja.
El motivo principal por el cual los jóvenes postergan su salida del hogar familiar, está dado por las dificultades para afrontar el alquiler, los servicios y los gastos cotidianos.
De acuerdo con el informe, alcanzar la independencia económica y residencial demanda actualmente más tiempo que en generaciones anteriores. En Argentina, la edad mediana de emancipación se ubica en los 28,1 años.
Las mujeres dejan el hogar familiar antes: lo hacen a los 27,1 años en promedio, frente a los 29,2 años registrados entre los varones.
A partir de datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec y de un relevamiento del mercado inmobiliario, UADE calculó que la denominada “canasta de emancipación” asciende a $1.321.651 mensuales en el país.
El monto contempla tres componentes principales:
• Alquiler: $623.726.
• Servicios, incluidas expensas, electricidad, gas, agua e internet: $370.512.
• Canasta básica de consumo personal: $327.413.
Frente a un salario juvenil promedio cercano a los $900.000, vivir solo requiere casi un 47% más de los ingresos que percibe la mayoría.
El segundo condicionante mencionado por los jóvenes es el deseo de no resignar su nivel de vida, con un 15% de las respuestas. Según el informe, permanecer en la vivienda familiar no siempre responde a la comodidad, sino también al intento de conservar determinados hábitos y estándares de consumo.
La convivencia con los padres genera sensaciones contrapuestas. El 27% la relaciona con la tranquilidad y el apoyo, mientras que el 14% manifiesta frustración por no poder independizarse y otro 13% experimenta una sensación de estancamiento.
Además, dos de cada tres encuestados reconocieron que mantienen hábitos propios de la adolescencia mientras permanecen bajo el techo familiar.
El relevamiento también mostró una fuerte dependencia económica: el 52% de quienes conviven con sus padres tiene ingresos inferiores a los de ellos y el 9% directamente no cuenta con recursos propios. A su vez, el 76% no realiza aportes económicos al hogar o lo hace únicamente de manera ocasional.
Adolescentes eternos, no sólo por elección, sino por necesidad.
(*) Abogado y economista
Fuente: Publicado en El Nuevo Diario, edición 2204 del 8 de agosto de 2026


