• 13/10/2024
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Estafas Financieras: Nuevas estrategias, viejas tretas

Estafas Financieras: Nuevas estrategias, viejas tretas

Delgado 1 Por Marcelo Delgado (*) –

El sueño de ganar dinero, sin mayores esfuerzos, es tan antiguo como el vil metal. En nuestro barrio, lo acuñábamos como el “cuento del tío”, que te hacían caer, cuando te decían que habías ganado un auto, pero debías abonar los impuestos para retirarlo. En otros casos, se trataba de cambiar los dólares, que ya no tendrían circulación legal. Ofertas de préstamos a tasas bajísimas, que exigen el pago de comisión e impuestos por adelantado, y que nunca efectiviza el crédito. Ventas de propiedades a valores irrisorios, que apuran con el pago de una carpeta, que finalmente, no es compra, sino el derecho a un sorteo, que nunca se realizará.

En fin, el factor común, es procurar un beneficio extraordinario, o desproporcionado al esfuerzo. La ambición, nubla la razón, y la ocasión, hace al ladrón. La irrupción de las criptodivisas, aplicaciones financieras, billeteras digitales, y la accesibilidad masiva a los mercados de capitales y la especulación financiera; facilitan por un lado las inversiones de protección y ahorro; y al mismo tiempo, multiplican las oportunidades del fraude.

Con la lógica de los juegos de azar, o las apuestas, se colocan capitales, con promesas de fuertes retribuciones, que tardan en llegar, o finalmente, nunca ocurren. En un juego de retos, muchos apuestan y muy pocos, o sólo uno gana; y el resto pierde la colocación, si la condición en disputa, no se cumplió. Y el jugador sabe que esa es la regla, aunque insista muchas veces, con la esperanza de obtener el precio.

Pero en las estafas financieras, el que coloca el capital, ignora, que en general, se está sometiendo a un juego, donde uno, o muy pocos ganan mucho, y el resto, pierde todo. Es la lógica de las estafas piramidales, o esquema ponzi. Las primeras inversiones, compensan a los nuevos, no sólo con rendimientos, sino con parte o todo el capital. Cuando la masa crítica, es suficientemente grande, entonces, desaparece la banca, con todo el capital acumulado, y los inversores, se quedan sin nada.

La estabilidad del dólar, la baja abrupta de los tipos de interés, y la gran desconfianza en los mercados formales, han llevado a muchos argentinos, y sanjuaninos, a confiar en aplicaciones, grupos de “amigos”, recomendaciones extrañas, y sistemas, que prometen grandes rentabilidades, en muy poco tiempo. La deficiente o ausente educación financiera, ha conducido a muchas personas a disponer de sus ahorros, indemnizaciones, préstamos, venta de bienes; entre otros recursos; para afectarlos es “inversiones”, que a la postre; resultan ser verdaderas apuestas o simplemente estafas; que desilusionan los sueños, de gran riqueza con poco esfuerzo.

En estos días, se han conocido números casos, de engaños, con renovadas estrategias, pero las mismas viejas tretas, que prometen beneficios, a cambio de dinero. Aún cuando no dispusiéramos de formación financiera, deberíamos escuchar el viejo consejo; “Cuando la limosna es grande, hasta el Santo desconfía”.

(*) Abogado, economista

Fuente: Publicado en El Nuevo Diario, edición 2119 del 12 de octubre de 2024




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