- 28/09/2023
- 4 de minutos de lectura
La novedad de un viejo conflicto


El martes de la semana pasada, Europa se vio sorprendida por la operación militar que Azerbaiyán lanzó contra el territorio separatista de Nagorno Karabaj, zona limitante con Armenia. En solo 24 horas, los separatistas armenios acordaron rendirse y desarmar a sus unidades ante el avance del ejército azerbaiyano al ver que ni Armenia ni Rusia acudían esta vez en su ayuda.
Este conflicto en el Cáucaso sur, que desde hace 30 años enfrenta a Azerbaiyán con la vecina Armenia, es fruto de la desintegración de la Unión Soviética en 1991, y del acceso a la independencia de las repúblicas que la formaban, dentro de cuyas fronteras conviven distintos grupos étnicos y religiosos.
Nagorno Karabaj es una región montañosa de 4.400 kilómetros cuadrados de Azerbaiyán poblada mayoritariamente por población de etnia armenia, con lengua y religión cristiana. En Azerbaiyán conviven 80 etnias, aunque la mayoría de sus habitantes son azeríes musulmanes. La zona poseía reconocimiento legal y autonomía dentro del Azerbaiyán soviético. En 1988, con la URSS en crisis, surgió un movimiento separatista partidario de unirse a Armenia. Con la desaparición de la URSS y el acceso a la independencia de ambas repúblicas en 1991, se inició una guerra entre los nuevos estados por Karabaj.
Este primer conflicto terminó en 1994 con victoria de las tropas armenias, que conquistaron una importante parte de territorio azerbaiyano en torno al enclave, garantizando una conexión terrestre con Armenia, y provocando una oleada de refugiados azeríes. El conflicto permaneció «congelado», con escaramuzas ocasionales, mientras Armenia contó con el respaldo de Rusia; pero en ese tiempo, Azerbaiyán desarrolló su economía basada en el gas, su ejército y sus alianzas internacionales, principalmente con Turquía. En 2020 se inició la segunda guerra entre Azerbaiyán y Armenia. En este caso, fueron los azerbaiyanos quienes triunfaron recuperando el territorio alrededor de Karabaj.
El conflicto terminó con un alto el fuego garantizado por Rusia, que desplegó «fuerzas de paz», pero los enfrentamientos continuaron en 2021 y 2022, con más territorio ganado por Azerbaiyán y bloqueos impuestos. Ante esta situación, Armenia acusa a Rusia de haberla abandonado como antigua socia por la cercanía de Putin con Turquía, histórico aliado de Azerbaiyán. Por esto, Armenia se ha acercado cada vez más a occidente e incluso ha realizado ejercicios militares en conjunto con países de la OTAN y Estados Unidos.
La operación relámpago causó más de 200 muertos y miles de refugiados que han huido hacia Armenia. El gobierno azerbaiyano asegura que su intención es que la población del enclave se integre al país como una más de sus minorías étnicas, y ha iniciado conversaciones con los dirigentes independentistas. Sin embargo, Armenia ha advertido de que puede producirse una «limpieza étnica».
La Comunidad Europea continúa mirando con atención el desarrollo de los acontecimientos con temor a una nueva oleada de refugiados que se sume a la provocada por la guerra en Ucrania y a los miles que han llegado a Italia en las últimas semanas.
Fuente: Nuevo Mundo, edición 801 del 27 de septiembre de 2023


