• 27/02/2024
  • 3 de minutos de lectura

Juegan la vida

Juegan la vida

Por Gustavo Ruckschloss –

Mientras jugaban dos chicos, uno le dice al otro que algún día nos vamos a morir. El otro, que seguía jugando le contestó «sí, pero los otros no». 

Más simple, cierto y directo, imposible. Los dos tomaron con naturalidad los extremos de la vida… y el tránsito por ella. Sin ningún sesudo análisis vieron lo que es.   

Una mirada poco optimista al ver que todo tiene fin. Es cierto. Pero la otra mirada, casi, casi, vio que pueden ocurrir infinitas cosas, pero que, mientras, hay que vivir la vida.   

Y hay que vivirla jugando con ella y no pensando que se va a acabar el juego. Sin negar nada, pero alegre y feliz de ser un privilegiado que, entre otras cosas, aprende que nada es para siempre.

Mi abuelita decía que hay que vivir mucho para pensar como un niño.  Parece que tenía razón porque cuando se van estrenando los pensamientos, no se arrastran prejuicios, ni miedos. Se piensa sencillo y real. Se supone poco y se ríe mucho. Todavía no estamos intoxicados de normas, morales, fracasos y mentiras.   

Somos, entonces, más crédulos y no conocemos la hipocresía. Tanto, que por ingenuos queremos ser grandes porque suponemos que seremos igual de niños, pero más.  No sabemos más que lo que vemos y sentimos… hasta el primer gol en contra. 

Allí comienza el camino de adulto.



Fuente: Publicado en La Pericana, edición 382 del 24 de febrero de 2024




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