- 19/05/2023
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Un crimen impune


Ariel Fernando Tapia era un pequeño de 12 años que llevaba una vida como todos los niños de su edad, iba a la escuela, El 2 de diciembre de 2012 Ariel, quien estaba al cuidado de sus hermanos salió a jugar. A las 23, cuando sus hermanos notaron la ausencia, salieron a buscarlo. No pudiendo dar con él llamaron entonces a Alejandra Silva, la madre quien no se encontraba en el domicilio porque estaba en el concierto del grupo musical Sabroso. Al no dar con Ariel realizaron la denuncia en la Comisaría 29º, quien comenzó con el rastrillaje.
Pasaron días de intenso rastrillaje. Cuatro días más tarde, un 6 de diciembre, los uniformados y personas especializadas percibieron durante la búsqueda un fuerte olor en los fondos de una metalúrgica que estaba a dos cuadras de la casa del pequeño. Así fue como se encontraron con el armazón de una heladera, en cuyo interior estaba el cuerpo de Ariel. Estaba en posición fetal y en estado de descomposición.
De este aberrante hecho no hubo detenidos. Alejandra, la madre del pequeño expresó desde sus inicios que la policía es la responsable de que esta causa no tenga detenidos. Como si esto fuera poco, nunca se vio un manejo tan malo de la escena del crimen y la investigación posterior.
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Fuente: Nuevo Mundo, edición 712 del 18 de mayo de 2023

