- 28/07/2026
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Se necesitan 34 monotributistas para financiar un haber promedio

El crecimiento del monotributo como forma de inserción laboral está reconfigurando el financiamiento del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). Aunque el régimen permitió sumar a millones de trabajadores independientes a cierta formalidad, el bajo nivel de sus aportes profundiza las tensiones sobre el sistema jubilatorio, según un informe del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL), de la Fundación Mediterránea.
Actualmente se necesitan casi 34 monotributistas para financiar una jubilación promedio, frente a apenas 3,5 trabajadores asalariados registrados. En el caso de una jubilación mínima con bono, la brecha se achica pero sigue siendo marcada: 2,4 asalariados contra casi 23 monotributistas. La diferencia se explica por el nivel de aportes: un asalariado contribuye en promedio con el 11,2% de su ingreso, un autónomo con el 5,2% y un monotributista con apenas el 1,1%. En términos nominales, el aporte de un trabajador registrado ronda los $187.098 mensuales, contra solo $19.215 de un monotributista.
Desde 1998, la participación del monotributo entre los aportantes al sistema pasó del 9% a más del 20%, y la cantidad de inscriptos pasó de 513.000 a 2,2 millones. Sin embargo, más de la mitad se ubica en la categoría A, la de menor facturación y menores aportes.
A esto se suma que el 44% de los ocupados trabaja en la informalidad, sin realizar aportes previsionales, y que el empleo asalariado registrado viene en baja. El desafío demográfico agrava el panorama: la población mayor de 65 años crecerá del 12% al 17% para 2040, según el INDEC, mientras el haber medio ya perdió un 13% de poder adquisitivo en tres años. El SIPA registra hoy un déficit cercano al 2% del PBI.

