- 19/08/2026
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El Volponi y EPSE pondrán bajo la lupa dos zonas con potencial de petróleo y gas

La Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la UNSJ aprobó un acuerdo entre el Instituto Geofísico Sismológico Ing. Volponi y EPSE que permitirá reprocesar 241 líneas sísmicas obtenidas durante décadas de exploración. Tamberías, en Calingasta, y el sur de Sarmiento aparecen entre las áreas de interés, aunque los investigadores aclaran que el objetivo no es salir a buscar petróleo.
San Juan volverá a mirar en profundidad su subsuelo. Un acuerdo entre el Instituto Geofísico Sismológico Ing. Volponi, dependiente de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la UNSJ, y Energía Provincial Sociedad del Estado (EPSE) permitirá reprocesar 241 líneas sísmicas 2D obtenidas durante distintas campañas de exploración y reunirlas con información geológica y geofísica de toda la provincia.
El trabajo apunta a construir una suerte de radiografía integral del subsuelo sanjuanino, mediante un Sistema de Información Geográfica (GIS) que podrá utilizarse para proyectos vinculados con geotermia, recursos hídricos e hidrocarburos, entre otros objetivos.
Dentro de esa enorme cantidad de información aparecen dos sectores que históricamente despertaron interés por la posible presencia de petróleo o gas: Tamberías, en Calingasta, y el extremo sur de Sarmiento, en continuidad con la cuenca cuyana que se explota en Mendoza.
Sin embargo, Mario Giménez, investigador del Instituto Volponi, puso un límite a las expectativas: “No significa que nosotros vayamos a encontrar petróleo. Nosotros no encontramos petróleo, encontramos la trampa donde puede llegar a estar alojado”, explicó.
El proyecto consiste en volver a procesar con herramientas actuales información obtenida durante décadas y complementarla con datos de gravimetría, magnetometría, magnetotelúrica y geología. El objetivo es interpretar con mayor precisión las estructuras existentes debajo de la superficie.
La Provincia dispone de registros correspondientes a 241 líneas sísmicas, todas realizadas mediante tecnología 2D. Se trata de perfiles que permiten observar, a partir del comportamiento de las ondas, las diferentes capas y estructuras del subsuelo.
La información tiene además un valor particular porque San Juan acumula una extensa historia de exploraciones que no lograron convertirse en producción. Según Giménez, en territorio provincial se realizaron 19 pozos y la mayoría terminaron abandonados por dificultades técnicas.
Tamberías, el antecedente que vuelve al mapa
Uno de los capítulos más importantes de esa historia ocurrió en Tamberías, Calingasta, donde YPF desarrolló la última gran campaña exploratoria de la provincia.
En 2010 la petrolera realizó ocho líneas sísmicas y posteriormente perforó un pozo al norte de Tamberías, en el sector conocido como Ansilta. La perforación tenía un objetivo superior a los 3.000 metros, pero alcanzó aproximadamente los 2.500 metros y fue abandonada antes de llegar a la profundidad prevista.
“No llegó al objetivo y se abandonó. Eso ha sido casi una constante en San Juan: todos abandonados por razones técnicas”, señaló Giménez.
La elección de esa zona no fue casual. En sectores vinculados con Rincón Blanco existen rocas con manifestaciones de hidrocarburos, una evidencia que históricamente alimentó las expectativas exploratorias.
Giménez explicó que en ese lugar los fluidos habrían migrado hacia la superficie sin encontrar una estructura geológica capaz de retenerlos. “Las rocas tienen manifestaciones de hidrocarburo, pero ya se evaporó todo. Nunca se entrampó”, sostuvo.
Precisamente, una de las finalidades de reinterpretar los antiguos registros será reconocer estructuras o “trampas” geológicas, formaciones capaces de contener hidrocarburos en profundidad.
La otra mirada está puesta en Sarmiento
El segundo sector de interés se encuentra al sur de Media Agua, en Sarmiento, hacia el límite con Mendoza y próximo a Jocolí.
Allí se perforó en el pasado el pozo Las Peñas, en la sierra homónima, donde existieron expectativas principalmente sobre la posible presencia de gas.
La importancia geológica del sector radica en que constituye la prolongación hacia territorio sanjuanino de la cuenca cuyana, una estructura petrolera que sí tiene explotación de hidrocarburos en Mendoza.
“Son los sitios que siempre han estado en el tapete como lugares que pueden tener algún interés”, indicó Giménez, aunque volvió a remarcar que el nuevo estudio no implica el inicio de una campaña petrolera.
Una base para petróleo, geotermia y agua
El convenio tiene un alcance más amplio. La reinterpretación del subsuelo permitirá estudiar fallas, estructuras geológicas y posibles movimientos o migraciones de agua, además de aportar información para proyectos de geotermia.
“No es el objetivo decir ‘vamos a salir a buscar petróleo’, porque no es así el fin”, aclaró el investigador.
El acta complementaria fue aprobada por el Consejo Directivo de la Facultad y deberá completar ahora el trámite institucional con la intervención del Rectorado. Se enmarca en un acuerdo previo entre la Universidad y EPSE y complementa trabajos vinculados con el estudio del potencial geotérmico provincial.
Una vez procesados e integrados los datos, EPSE dispondrá de una base geofísica sistematizada del subsuelo de San Juan, capaz de orientar futuras investigaciones y reducir la incertidumbre antes de encarar estudios específicos o nuevas inversiones.
El resultado no determinará si San Juan tiene petróleo comercialmente explotable. Sí permitirá algo que hasta ahora estaba pendiente: releer con tecnología y herramientas actuales décadas de información dispersa y establecer dónde tiene sentido profundizar los estudios sobre el subsuelo provincial.

San Juan ya buscó petróleo, pero nunca llegó a producir
La elaboración de un nuevo mapa geológico de San Juan encuentra antecedentes en varios intentos de exploración de petróleo y gas que, pese a llegar a perforaciones profundas, nunca derivaron en producción comercial.
Uno de los casos más importantes fue Tamberías, en Calingasta, área adjudicada a Repsol YPF en 2006. La compañía realizó estudios geológicos y sísmicos y, en 2010, avanzó con un pozo exploratorio proyectado hasta unos 2.800 metros de profundidad. Sin embargo, la perforación no arrojó resultados comercialmente satisfactorios y en 2012 YPF abandonó el proyecto, después de cinco años de trabajos.
La búsqueda también alcanzó a Jáchal, donde Oil M&S perforó en Pampa Vieja hasta aproximadamente 3.500 metros, y a Niquivil, área explorada mediante una asociación entre la petrolera y EPSE. Ninguna de esas campañas permitió poner en marcha una explotación de hidrocarburos.
San Juan llegó además a identificar otras áreas de interés, entre ellas Iglesia, Mogna, Río Bermejo, Talacasto, Sierra del Tigre, San Agustín, Marayes y Caucete. Posteriormente también surgieron estudios sobre Rincón Blanco, en Calingasta, donde investigadores de la UNSJ analizaron el potencial de esquistos bituminosos para la eventual obtención de petróleo y gas.
Los antecedentes muestran que el subsuelo sanjuanino fue objeto de numerosas campañas y estudios, pero hasta ahora ningún proyecto logró demostrar reservas de hidrocarburos económicamente explotables. En ese contexto, el convenio entre el Instituto Volponi y EPSE para confeccionar un mapa geológico provincial puede aportar nueva información sobre la estructura del subsuelo y servir como base técnica para definir futuras áreas de interés energético.



