- 02/06/2026
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Radiografía de la seguridad en San Juan: el nuevo mapa del delito

La seguridad en la capital de San Juan se ha convertido en una preocupación constante para los vecinos, quienes advierten sobre un incremento notable en la violencia y la frecuencia de los delitos. Ante las quejas por la existencia de presuntas «zonas liberadas», la creciente participación de menores en robos y el avance del narcomenudeo en los barrios, resulta urgente buscar respuestas oficiales. Para analizar estas inquietudes vecinales, las estrategias de prevención actuales y el funcionamiento del mapa del delito, conversamos con el Comisario General Pablo Torres, jefe del D3 de la Policía de San Juan.
-Comisario, es natural que los vecinos se preocupen al observar un incremento de delitos en determinadas zonas. ¿Cómo analiza la policía esta situación y qué medidas de control están tomando actualmente?
– Nosotros evaluamos el incremento de los hechos día a día. Para que se dé una idea de cómo hemos cambiado, antes mirábamos el mapa de calor de los delitos de forma mensual, luego pasamos a hacerlo quincenal o semanalmente, pero hoy la evaluación es estrictamente diaria. Al final de cada jornada analizamos dónde se cometieron la mayor cantidad de ilícitos y de qué tipo fueron, para trabajar estratégicamente al respecto.
-Al analizar ese mapa tan dinámico, ¿cuál es el delito que más destaca y qué han determinado sobre las zonas específicas de la Capital?
– Lo que más tenemos en cuenta en la actualidad es el delito del arrebato. Además, notamos con preocupación que gran parte de estos hechos son cometidos por menores de edad, lo cual complica un poco la situación porque sabemos que la ley los ampara. Estamos a la espera de ver si la nueva reglamentación se pone en práctica para poder trabajar con más firmeza sobre ese tema.
-Hubo denuncias recientes de vecinos, como el caso de un ciudadano de apellido Cortínez, que afirman que la calle 25 de Mayo es una especie de «zona liberada». ¿Qué responde a esto?
-No, de ninguna manera. Sobre la calle 25 de Mayo tenemos una custodia policial implementada desde hace muchos años, a raíz de un hecho aislado y trágico donde una señora falleció por golpes con una maza. Para llevar tranquilidad, en esa zona específica de la que hablaba el vecino, en lo que va del año solamente hemos registrado tres hechos delictivos. Y cabe aclarar que, para medir esto, no solo contabilizamos las denuncias formales, sino que las equiparamos con los llamados al 911 para tener un panorama real.
-Sin embargo, la gente sigue sintiendo inseguridad en los alrededores. ¿Qué otros factores facilitan el delito allí?
– Un gran problema son las casas abandonadas. En zonas como Caseros, Güemes, Pedro Echagüe o Maipú, hay propiedades cuyos dueños no las mantienen ni van a verlas. Los delincuentes cometen arrebatos ocasionales y aprovechan estas estructuras; uno entra a esas casas y puede escapar caminando por todos los techos hasta la otra cuadra porque están muy pegados.
-Algunos vecinos critican que los efectivos policiales pasan muchas horas mirando sus teléfonos celulares en la calle. ¿Están distraído?
-Entiendo cómo se ve, pero el celular es hoy nuestra principal herramienta de transmisión. Yo le diría que el 80% de las veces que un policía está con el teléfono es porque está enviando o recibiendo información operativa. La gente del centro de monitoreo (CISEN) observa actitudes extrañas en las cámaras, captan fotos de los sospechosos y nos las envían inmediatamente a los celulares para que procedamos a buscarlos.
-Para cerrar, hay una preocupación por el avance del narcomenudeo y la falta de respuestas de fondo. Construir cárceles más grandes ya no da abasto; se necesita generar fuentes de trabajo, como mencionaba Monseñor Lozano respecto a los chicos reclutados por narcos.
–El narcomenudeo es un tema en el que trabajamos de manera permanente, porque va creciendo, cambian los estupefacientes y las formas de distribución. Y respecto a lo social, coincido totalmente. La delincuencia tiene una estructura por detrás; la persona no nace siendo delincuente. Nosotros realizamos nuestro trabajo de seguridad en las calles, pero existe un contexto de fondo que sabemos que es una realidad y que excede a lo que nosotros podemos solucionar directamente.

