• 18/08/2026
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Las PASO 2027, en zona de riesgo: Milei negocia una suspensión y los gobernadores ponen condiciones

Las PASO 2027, en zona de riesgo: Milei negocia una suspensión y los gobernadores ponen condiciones

El Gobierno pretendía eliminar definitivamente las primarias, pero la falta de votos lo empujó hacia una alternativa menos ambiciosa: dejarlas sin efecto solamente para las presidenciales de 2027. El PJ las necesita para resolver su interna, la UCR volvió a defenderlas y los mandatarios provinciales convierten sus votos en una pieza central de la negociación.

Las elecciones presidenciales de 2027 podrían volver a realizarse sin PASO. El Gobierno de Javier Milei mantiene como objetivo terminar con las primarias obligatorias, pero la eliminación definitiva perdió fuerza y la negociación política se concentra ahora en conseguir los votos para suspenderlas únicamente para los próximos comicios.

El acuerdo, sin embargo, está lejos de estar cerrado.

La Casa Rosada pretende resolver la discusión durante septiembre, pero las dudas crecientes de gobernadores aliados y de un sector de la UCR hicieron retroceder una negociación que semanas atrás el oficialismo consideraba prácticamente encaminada.

La diferencia no es menor. El proyecto de reforma electoral que el Poder Ejecutivo envió al Congreso el 22 de abril de 2026 propone directamente derogar las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias. Milei sostiene que las internas de los partidos no deben ser financiadas por el Estado y convirtió su eliminación en uno de los principales puntos de la reforma política que pretende aprobar antes de buscar su reelección.

El Gobierno incluso calculó que eliminar las PASO permitiría un ahorro superior a US$200 millones. La reforma incorpora además modificaciones al financiamiento político y otras reglas electorales, lo que amplió las resistencias y dificultó que el oficialismo consiguiera un acuerdo exclusivamente alrededor de las primarias.

La realidad parlamentaria obligó a modificar la estrategia.

La alternativa que hoy concentra mayores posibilidades es suspender las PASO para 2027, pero mantener vigente el sistema hacia adelante, repitiendo una fórmula utilizada para los comicios legislativos de 2025. Para varios gobernadores resulta más sencillo acompañar una excepción electoral que votar la desaparición definitiva del mecanismo.

La suspensión también le permitiría al oficialismo alcanzar su objetivo inmediato: evitar una elección primaria nacional antes de la presidencial en la que Milei pretende buscar un segundo mandato.

Pero los gobernadores encontraron en esa necesidad una herramienta para negociar.

Las provincias reclaman más recursos, obras, fondos previsionales, soluciones tarifarias y definiciones sobre infraestructura, y varios mandatarios pretenden que esas discusiones queden vinculadas al Presupuesto 2027. En ese contexto, los votos para suspender las PASO forman parte de una negociación política mucho más amplia entre la Nación y los distritos.

La Casa Rosada había conseguido inicialmente señales favorables de gobernadores radicales y del PRO. Sin embargo, la relación volvió a tensionarse después de distintos traspiés legislativos del oficialismo y algunos mandatarios comenzaron a advertir que el respaldo ya no puede darse por descontado.

Uno de los casos que refleja ese cambio es Corrientes. El gobernador Juan Pablo Valdés sostiene que está en contra de las PASO y considera que los partidos deberían resolver sus candidatos mediante otros mecanismos, pero cuestionó la demora del Gobierno en cerrar el acuerdo.

“La pérdida de tiempo en la política tiene sus consecuencias”, advirtió Valdés, al señalar que una negociación que parecía sencilla ahora requerirá más discusión.

El mandatario correntino también dejó abierta otra discusión que inquieta a La Libertad Avanza: la posibilidad de que la UCR presente un candidato presidencial propio en 2027.

Ese movimiento explica parte del enfriamiento radical.

Un sector de la UCR considera que las PASO resultan indispensables para construir una candidatura competitiva y formar una coalición electoral. Dirigentes históricos agrupados en el espacio “Radicales, estamos a tiempo” sostienen que eliminar las primarias favorecería la polarización y trabajan para que el partido vuelva a presentar una alternativa presidencial.

Entre los nombres que circulan dentro del radicalismo aparecen los gobernadores Maximiliano Pullaro, Alfredo Cornejo y Gustavo Valdés, aunque ninguno confirmó hasta ahora una candidatura presidencial.

La posición tampoco es uniforme entre los propios mandatarios radicales.

Carlos Sadir, de Jujuy, y Leandro Zdero, de Chaco, expresaron predisposición a acompañar cambios en las PASO, mientras Pullaro y Cornejo manejan posiciones más cautelosas y distinguen entre eliminarlas definitivamente y suspenderlas para una sola elección.

Entre los gobernadores provinciales que habían manifestado disposición favorable también aparecen Rogelio Frigerio, de Entre Ríos; Marcelo Orrego, de San Juan; y Raúl Jalil, de Catamarca. Cornejo, por su parte, podría acompañar un cambio nacional sin modificar necesariamente el sistema electoral mendocino.

Del otro lado aparecen gobernadores que consideran que la reforma responde más a una conveniencia electoral del oficialismo que a una necesidad institucional.

El tucumano Osvaldo Jaldo calificó la eliminación como un “traje a medida para el Gobierno”, mientras que el salteño Gustavo Sáenz cuestionó que la discusión electoral sea una prioridad frente a los problemas económicos y fiscales que afrontan las provincias.

El peronismo directamente comenzó a organizarse para impedir que las PASO desaparezcan.

La mesa política que reunió en Buenos Aires a Axel Kicillof, Sergio Massa, Máximo Kirchner, Gildo Insfrán, Ricardo Quintela y otros referentes del PJ acordó defender las primarias como herramienta para ordenar la candidatura presidencial de 2027.

La razón es esencialmente electoral.

El peronismo llega a la carrera presidencial con diferentes sectores disputando la conducción y las PASO aparecen como el mecanismo capaz de permitir que esos espacios compitan sin romper previamente la unidad. El gobernador bonaerense Axel Kicillof tiene aspiraciones nacionales y dentro del PJ también observan los movimientos de Sergio Massa y otros potenciales candidatos.

Por eso, para el PJ evitar la eliminación de las primarias dejó de ser solamente una discusión institucional y pasó a convertirse en una cuestión estratégica para conservar una candidatura unificada en 2027.

El PRO presenta un escenario diferente.

Después del reciente acercamiento entre Mauricio Macri y Karina Milei, la Casa Rosada considera que puede contar con buena parte de los votos amarillos para una suspensión. Los gobernadores del PRO Rogelio Frigerio e Ignacio Torres mantienen esa posición favorable.

Sin embargo, el partido también tiene incentivos para conservar una herramienta electoral que históricamente utilizó para construir alianzas. De hecho, sectores del PRO habían rechazado meses atrás la eliminación definitiva y defendido la utilidad de las PASO para ordenar coaliciones opositoras. El acercamiento político con La Libertad Avanza modificó parcialmente ese escenario, pero no eliminó las diferencias internas.

A esta altura, entonces, el verdadero debate ya no parece ser únicamente PASO sí o PASO no, sino eliminación definitiva versus suspensión en 2027.

Y detrás de esa discusión aparece otra negociación todavía más importante: cómo se ordenará el mapa político que enfrentará Milei en su intento de reelección.

Sin primarias, los partidos deberán resolver sus candidaturas mediante acuerdos internos, convenciones o mecanismos propios. Eso beneficia particularmente a fuerzas con liderazgos definidos, como La Libertad Avanza, mientras complica a coaliciones que necesitan enfrentar varios candidatos para mantenerse unidas.

Por eso también apareció en las conversaciones con los gobernadores la posibilidad de habilitar listas colectoras, un sistema que podría permitir que fuerzas provinciales acompañen una candidatura presidencial sin perder identidad electoral propia. Esa herramienta interesa especialmente a mandatarios que comparten electorado con Milei pero no quieren quedar absorbidos por La Libertad Avanza.

El tiempo empieza a jugar en contra.

El Gobierno pretende despejar el calendario electoral durante septiembre y acelerar las conversaciones con gobernadores antes de que las distintas fuerzas comiencen formalmente a construir candidaturas y alianzas para 2027.

Hace apenas semanas, en la Casa Rosada daban prácticamente por descontada una suspensión. Hoy esos votos deben negociarse nuevamente.

La consecuencia es que las PASO, que parecían encaminadas a desaparecer de la elección presidencial, volvieron a convertirse en una de las piezas centrales de la pelea por 2027.

La definición dependerá menos del discurso público de Milei que de la aritmética parlamentaria y del acuerdo con los gobernadores. Si la eliminación definitiva no consigue consenso, la suspensión por una sola elección aparece como la salida con mayores posibilidades, pero ni siquiera esa alternativa está todavía garantizada.

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