- 19/08/2026
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La cordillera sanjuanina acumula una histórica cantidad de nieve y crece la expectativa por el agua para los ríos

En algunos sectores de alta montaña ya se registraron más de dos metros de nieve compactada, muy por encima de los valores del año pasado. Recursos Hídricos espera las mediciones definitivas para determinar cuánto de esa reserva se transformará en agua durante el próximo ciclo.
La cordillera de San Juan atraviesa un invierno excepcional en materia de acumulación de nieve y el fenómeno genera expectativas de cara al próximo ciclo hídrico. En determinados puntos monitoreados de la alta montaña, el manto nival compacto supera los dos metros, mientras que durante la temporada anterior, a esta misma altura del año, el registro era de apenas unos 40 centímetros.
De acuerdo con los datos aportados por el secretario de Recursos Hídricos y Energías Renovables, David Devia, la cantidad de nieve compactada representa aproximadamente cinco veces la registrada el año pasado. Sin embargo, desde el Gobierno provincial advierten que este dato, por sí solo, todavía no permite establecer cuántos hectómetros cúbicos de agua llegarán finalmente a los ríos sanjuaninos.
La razón es que para convertir el volumen de nieve acumulada en una estimación concreta de agua disponible es necesario completar diferentes estudios. En primer lugar, los equipos técnicos deben determinar qué superficie de la cordillera permanece cubierta mediante imágenes satelitales y herramientas de teledetección.
Luego se debe establecer el espesor y la densidad de la nieve. Para ello se realizan muestreos y cateos en distintos puntos de la montaña, tareas que se llevan adelante durante la primavera con personal especializado y vuelos del helicóptero provincial. Estos relevamientos permiten conocer cuál es la verdadera cantidad de agua contenida en el manto nival.
Con toda esa información se realiza posteriormente un cálculo que relaciona la superficie cubierta con la densidad de la nieve y permite obtener una estimación del equivalente en agua. Finalmente, se incorpora un ajuste estadístico para elaborar el pronóstico hídrico.
Por ese motivo, las autoridades todavía evitan anticipar una cifra concreta sobre el derrame que tendrá el río San Juan durante la próxima temporada. El nuevo ciclo hídrico comenzará el 1 de octubre de 2026 y se extenderá hasta el 30 de septiembre de 2027.
Un antecedente que genera expectativas
El último antecedente significativo corresponde al ciclo 2024/25, cuando el río San Juan registró un derrame cercano a los 1.248 hectómetros cúbicos, prácticamente en línea con el pronóstico oficial de 1.250 hm³.
Ahora, desde Recursos Hídricos consideran que el próximo ciclo podría superar ampliamente ese volumen, aunque por el momento no existe una estimación oficial definitiva.
La actual acumulación también llevó a recordar uno de los períodos de mayor disponibilidad hídrica de la historia reciente de San Juan: el ciclo 1997/98. En aquella oportunidad, el río San Juan alcanzó un derrame anual de 3.935 hm³, según los registros históricos del Departamento de Hidráulica.
Ese período estuvo marcado además por un fuerte episodio de El Niño. Ante la posibilidad de que este fenómeno vuelva a presentarse, algunos especialistas consideran que San Juan podría llegar a tener un derrame cercano a los 4.000 hm³ durante el próximo ciclo. De concretarse, se trataría de un volumen superior al doble del promedio histórico del río.
De todos modos, Devia pidió cautela frente a esas proyecciones y remarcó que una acumulación extraordinaria de nieve no garantiza por sí misma que se repita aquel escenario. La evolución del deshielo, el comportamiento de los caudales y las precipitaciones durante los meses cálidos serán factores determinantes.
Un escenario nival fuera de lo habitual
El funcionario calificó la situación de este año como estadísticamente atípica, tanto por la extensión de las áreas cubiertas como por la cantidad de nieve acumulada.
Uno de los registros más destacados corresponde a la zona de Río Volcán, donde la nieve compactada alcanzó los 2,16 metros, frente a los 40 centímetros contabilizados durante la temporada pasada. En otros sectores cordilleranos también se observan acumulaciones cercanas a los dos metros.
La nieve representa una importante reserva hídrica para San Juan, pero recién podrá conocerse su verdadero aporte cuando comience el proceso de fusión. Habitualmente, el deshielo empieza entre la segunda mitad de septiembre y los primeros días de octubre, mientras que los mayores incrementos de caudal en ríos de régimen nival, como el San Juan y el Jáchal, suelen producirse entre noviembre y enero.
El dato clave llegará en octubre
La expectativa está puesta ahora en las próximas mediciones. Aunque tradicionalmente los trabajos de campo para evaluar la acumulación nival se realizan alrededor de mediados de septiembre, las condiciones meteorológicas y la posibilidad de nuevas nevadas obligan a esperar el momento adecuado para obtener un registro confiable.
La intención es medir la nieve cuando haya alcanzado su máximo nivel de asentamiento y antes de que comience a producirse una fusión significativa. Las tareas, además, dependen de que las condiciones en alta montaña permitan realizar los vuelos y los relevamientos con seguridad.
Con toda esa información, el Gobierno provincial espera contar con el pronóstico hídrico oficial hacia mediados de octubre. Ese informe será fundamental para definir la planificación del agua disponible, tanto para el riego como para el almacenamiento en los diques.
Así, la cordillera ya ofrece una señal alentadora después de varios años de escasez, pero todavía resta conocer el dato más importante: cuánto de esos extraordinarios volúmenes de nieve terminará convirtiéndose efectivamente en agua para los ríos de San Juan.


