- 26/08/2025
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Fábrica de galletas: “No estamos pensando en vender, ni en irnos. Nos tienen que sacar muertos de ahí»

Pablo Tamburo, CEO de Dilexis, sostuvo que la planta está viva y creciendo. Y que tienen desafíos, no problemas.
Tras la repercusión sobre un posible cierre de la fábrica de galletas de Albardon donde se especulaba con un posible despido de unos 300 trabajadores, Pablo Tamburo el CEO de Dislexis, descartó que se venda o cierre la planta.
Los empleados, preocupados por la estabilidad financiera de la empresa, alertaron sobre la posibilidad de que las demoras persistieran durante varios meses. La situación puso en alerta a sindicatos y autoridades provinciales, debido a que esta semana se paralizó la producción y se adelantaron vacaciones
Pablo Tamburo, CEO de Dilexis, reconoció el retraso en algunos pagos, aunque brindó precisiones sobre la magnitud de la situación. “Nos hemos atrasado, sí, pero hablamos de unos pocos días, no de meses. Y siempre lo comunicamos a los trabajadores. No debemos nada. Las horas extras se pagan, aunque en realidad no hay horas extra porque se trabaja en tres turnos y no los fines de semana”.
El directivo atribuyó las causas de la demora a las dificultades que enfrenta elsector de alimentos en la Argentina: «Dilexis es una pyme, no estamos ajenos a la recesión, a la baja de márgenes, ni a los problemas financieros que vive cualquier industria hoy en Argentina. Pero estamos dando batalla, y nos está yendo bien dentro de ese contexto”, remarcó Tamburo.
Al abordar las versiones que circulaban en torno a un supuesto cierre o venta de la planta, el CEO descartó esa opción y buscó llevar tranquilidad: “No estamos pensando en vender, ni en irnos. Nos tienen que sacar muertos de ahí. Esta planta está viva y creciendo. Tenemos desafíos, no problemas. Y si algún inversor quiere apostar a esto, bienvenido. Porque lo que necesitamos ahora es capital para seguir creciendo”.
La estructura operativa de Dilexis en San Juan permitió que la producción de Tía Maruca se mantuviera como parte del entramado industrial local, con empleos directos y una red de proveedores que dependen del funcionamiento regular de la fábrica. Desde el área de Recursos Humanos, se indicó que los procesos de comunicación interna incluyeron notificaciones a los trabajadores sobre eventuales retrasos en los depósitos y que la prioridad de la compañía pasó por garantizar la totalidad de las remuneraciones. Los trabajadores, en cambio, insistieron ante distintos medios en que los atrasos se volvieron reiterados durante las últimas liquidaciones y exteriorizaron temor ante un posible agravamiento de la situación frente al contexto de recesión.
Las causas de los atrasos
El tema de los atrasos salariales no resultó exclusivo de esta compañía, sino que formó parte de una problemática que atravesó a otras industrias de la zona y del país. Distintos actores de la actividad alimentaria señalaron que el incremento de los costos de materias primas, la demanda contraída y la volatilidad de precios impactaron en la rentabilidad, afectando la capacidad de las empresas para cumplir con las obligaciones mensuales. Organizaciones gremiales manifestaron su inquietud por el aumento en el número de firmas afectadas por dificultades financieras y plantearon la necesidad de resguardar fuentes de trabajo.
Fuente INFOBAE


