- 19/05/2026
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Cruce en Energía por un sobrecosto millonario en las compras de GNL

El Gobierno rechazó una propuesta privada por considerarla costosa, pero terminó avalando un esquema estatal con un cargo 47% más alto. El error expone tensiones internas y amenaza con trasladar millones de dólares extra al sistema energético.
El Gobierno nacional enfrenta una fuerte controversia interna en el área energética luego de que Enarsa aplicara un costo de regasificación de Gas Natural Licuado (GNL) 47% superior al valor que había servido semanas atrás para descartar una propuesta privada de importación. La situación podría implicar un sobrecosto de decenas de millones de dólares y generar mayor presión sobre tarifas, subsidios y actividad industrial.
La Secretaría de Energía había rechazado una oferta de la española Naturgy, que proponía importar y comercializar GNL durante el invierno a un costo integral de US$4,51 por millón de BTU, al considerar elevado el esquema planteado. La decisión oficial se apoyó en una estimación previa de Enarsa, que calculaba el costo logístico y de regasificación en torno a US$3,50 por millón de BTU.
Sin embargo, durante la subasta realizada en el Mercado Electrónico del Gas (Megsa), la propia empresa estatal terminó fijando ese componente en US$5,16 por millón de BTU, un valor significativamente superior al utilizado como parámetro inicial y que se suma al precio internacional del combustible, hoy afectado por la tensión geopolítica en Medio Oriente.
El episodio generó malestar dentro del Gobierno y abrió un pase de facturas en el área energética. Las críticas apuntaron especialmente a Enarsa, presidida por Tristán Socas, por la metodología utilizada para calcular y comunicar el nuevo costo del servicio. Desde la Secretaría de Coordinación de Energía y Minería, encabezada por Daniel González, admitieron que la referencia original terminó subestimando el valor final del esquema operativo.
El impacto económico no es menor. Las importaciones de GNL previstas para este invierno podrían superar los US$1.000 millones, con entre 23 y 25 barcos contratados para abastecer la demanda energética durante los meses de mayor consumo. Cada cargamento tendría un costo superior a los US$40 millones.
En paralelo, el Estado analiza mecanismos para amortiguar el traslado del mayor costo a tarifas y subsidios. El objetivo oficial es “aplanar” el impacto en hogares, hospitales y escuelas, lo que implicaría una intervención estatal más fuerte en un contexto donde el Gobierno promueve un esquema energético más orientado al mercado.
La polémica escaló luego de que la Cámara de la Industria Aceitera y el Centro Exportador de Cereales (CIARA-CEC) reclamaran explicaciones técnicas por el salto del costo informado por Enarsa horas antes de la subasta. La entidad advirtió que buena parte del sobreprecio terminará siendo absorbido por el sector industrial.
“El costo de US$5,16/MMBTU supera en un 47% el spread mínimo de referencia establecido en el propio pliego”, cuestionó la cámara empresaria en una presentación formal ante Energía.
El conflicto deja expuestas las dificultades del Gobierno para avanzar hacia una desregulación energética plena en medio de un invierno marcado por volatilidad internacional, presión fiscal y sensibilidad social frente a posibles aumentos tarifarios. La resolución del sobrecosto del GNL podría convertirse en una de las principales tensiones económicas de la temporada invernal.