- 18/09/2024
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Con el veto a la ley de financiamiento universitario, la UNSJ perderá $5 mil millones

El panorama para las universidades nacionales, incluyendo la UNSJ se torna cada vez más complicado. La posible decisión del presidente Javier Milei de vetar la Ley de Presupuesto Universitario no solo afectaría el funcionamiento general de las instituciones, sino también las expectativas salariales y de inversión en tecnología y desarrollo. Ricardo Coca, secretario administrativo y financiero de la Universidad Nacional de San Juan advirtió sobre las consecuencias de este posible veto.
«No nos cabe duda, ya lo veníamos anticipando, que el veto va a estar», señaló Coca en diálogo con CNN Radio San Juan FM 94.1. La ley en cuestión, según explicó, «era básicamente de transición para este período», lo que significa que su anulación podría generar un retroceso significativo en los planes de la universidad. Además, anticipó que será difícil reunir los votos necesarios para revertir el veto: «Muy probablemente no vaya a alcanzar el número para la insistencia en una ley que era muy interesante para solucionar todos los problemas que hemos tenido en este 2024».
La incertidumbre no es nueva para la UNSJ. Según detalló Coca, el presupuesto inicial solicitado para 2025 rondaba los 107.000 millones de pesos, pero los números que manejan actualmente son significativamente menores. «El presupuesto ronda aproximadamente 93.400 millones para la Universidad Nacional de San Juan», informó el funcionario, pero señaló que la cifra es insuficiente. «Ya se anticipa que serían al menos 5.000 millones de pesos menos de los que inicialmente se pactaron», agregó.
El principal problema radica en cómo se calcularon esos números. «Hay que ver en base a qué mes lo han calculado para poder determinar después cuál va a ser la efectividad de ese presupuesto», explicó Coca, quien también advirtió que, si los ingresos van por debajo de lo previsto, «hay algunos gastos que van a tender a juntarse». Esto genera un clima de preocupación dentro de la universidad, que ya viene operando «con lo mínimo indispensable» durante 2024.
El posible veto afectaría directamente las operaciones cotidianas de la UNSJ. «Este es un presupuesto para sostener, no para crecer, y eso implica un atraso en todo lo que es tecnología, en todo lo que es investigación», puntualizó Coca. La situación no parece mejorar para el próximo año, ya que, según el secretario, no creen que «el 2025 vaya a ser muy diferente».
Pero el presupuesto no es el único problema. El atraso salarial, que Coca calificó como «una política manifiesta», es otra de las preocupaciones que desvela a las autoridades universitarias. «El tema del atraso salarial cada vez es más notable», subrayó, haciendo hincapié en la última negociación paritaria que, lejos de ajustarse a la inflación, ofreció un aumento del 2%, cuando la inflación del mes anterior fue del 4,2%.
«La conflictividad ya está», sentenció Coca, refiriéndose no solo a los problemas operativos, sino también a las tensiones políticas que podrían agravarse si se confirma el veto. «Todo parece indicar que va a suceder», concluyó.

