- 24/03/2025
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Diálogos conducentes


— Si de algo debe estarse seguro es que la sincera voluntad de dialogar se exterioriza desde el silencio y la elección del medio empleado.
Es que, cuando la invitación a dialogar se contesta con un simple no de modo público, en verdad, aún cuando no lo sea así, se está confesando carencia de argumentos, se exterioriza un grado de irrazonabilidad preocupante.
— Lo esperable es animarse a explorar soluciones, tirar ideas, sentar posiciones del sector que se representa, lo que puede terminar tanto en un rechazo total al cambio como en encontrar puntos de encuentro.
Tampoco está bueno levantar banderas que nadie quiere arriar o, por lo menos, no parece ser así, pues de tal manera se convierte el diálogo en una tribuna de ventajeros paralizantes.
— Creo hemos dado muestras suficientes de defender a ultranza lo que creemos justo y necesario por lo que sólo desde un “doctorado de mala fe” podría sostenerse que hemos sido complacientes o temerosos de levantar la voz. Esa realidad nos autoriza a sentarnos a dialogar con la misma facilidad con que nos levantaríamos si no primara la verdad, la buena fe, el valor de la palabra y la común finalidad de, contemplando los derechos de todos, obtener un mejor servicio de justicia.
— Podríamos hacernos los distraídos con temas como el de la feria judicial, sobre lo cual tenemos la superintendencia del Ministerio Público, del Acusatorio en Niñez, del Laboratorio Forense, y otros; sólo que, como dijo José Ingenieros, no estamos dispuestos a pasar de hurtadillas por la vida, temerosos de producir cambios, de confrontar argumentos.
(*) Fiscal General de la Corte de Justicia de San Juan
Fuente: Publicado en El Nuevo Diario, edición 2136 del 22 de marzo de 2025


