- 09/03/2026
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El “PAC-MAN” de los servicios públicos


El videojuegos más famoso de la historia, recorría un laberinto, y en busca de la salida, devoraba todo lo que encontraba a su paso. Furor en los 80, el “comecocos”, era insaciable devorador.
Los argentinos, en los últimos años, sentimos que hay un pac-man, que consume nuestros ingresos. La inflación, durante años, en diversas formas, fue erosionando el poder de compra de los salarios, y nos hizo más pobres.
El incremento generalizado de precios, no es lineal, ni homogéneo. Los valores de algunos bienes y servicios, en los últimos años, se han mantenido al ritmo de la inflación, y otros no aumentaron, o bajaron, como cubiertas, indumentaria y algunos elementos tecnológicos. Pero otros, crecieron mucho más, que el promedio del resto, como los combustibles, que desde diciembre de 2.023, aumentaron más del 300%.
Lo curioso, es que muchos de los que le ganaron a la inflación, son de consumo masivo, o no tienen opciones alternativas. Medicamentos, prepagas, servicios de telefonía celular, internet, crecieron mucho más que los ingresos familiares en estos últimos tres años. Producto de la desregulación, la fijación de las tarifas y precios, se focalizó en recuperar lo “perdido”, en los años de controles; y en muchas casos, duplicó la tasa de crecimiento del resto de los precios de la economía.
En el mes de enero pasado, el INDEC (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos), comenzaba a medir el crecimiento de los precios, con una nueva canasta y modalidad; que refleja mejor, el impacto en el bolsillo de los ciudadanos. Recordemos, que la canasta básica de INDEC es de 2.004. En 20 años, cambiaron significativamente las pautas de consumo, y es razonable actualizar los mecanismos estadísticos de medición. Sin embargo, el titular del organismo, Marco Lavagna, salió eyectado, después de un impecable trabajo de reestructuración del Instituto, cuando intentó dar un salto de calidad.
Lo cierto es que, el ministro de economía, Luis Caputo, eligió seguir con la vieja canasta, y el indicador de inflación, no refleja la realidad de los consumos de la mayoría de la población argentina.
En esta carrera por recuperar terreno, los “servicios públicos”, llevan la delantera, creciendo precios y tarifas; más del doble de la tasa media de inflación. Un informe de la UBA – Conicet; asegura que crecieron desde 2.023, un 594%, en el bolsillo de los trabajadores.
Esto se explica por una parte, por la liberación de los precios de la luz, gas, agua, transporte; entre otros. Pero también impactó la baja de subsidios, que se redujeron en términos reales, un 39%. Una familia en la ciudad de Buenos Aires, (que tiene el costo de los servicios más bajos del país), necesitaba en diciembre de 2.023, unos $40.000, para los servicios básicos, y la mima canasta, dos años después, alcanzaba más de los $200.000. En San Juan, la realidad es similar. El agua, la energía y el trasporte, crecieron muchos más que la inflación.
El voraz pac-man, de servicios públicos y privados, necesita urgente, un marco regulatorio, que cuide a las partes.
(*) Abogado, economista
Fuente: Publicado en El Nuevo Diario, edición 2182 del 7 de marzo de 2026


