• 29/06/2026
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El que se casa, casa quiere

El que se casa, casa quiere

delgado 4 Escribe: Marcelo Delgado (*) –

Antiguo dicho popular, que asume al casamiento como proyecto de vida, y la casa como el recinto cuasi sagrado de la familia: El hogar.

En la actualidad, pocas parejas eligen la institución matrimonial, y mucho menos, priorizan la casa como objetivo compartido. Viajar, estudiar, un vehículo o las exigencias de una mejor calidad de vida, desplazan a la propiedad inmobiliaria como meta a lograr.

Los motivos son variados, y probablemente, sea una tendencia inexorable de los cambios culturales que propone el modelo social. Pero también es cierto que hay factores sociales, como la demora en la maternidad, la menor cantidad de hijos y las relaciones familiares más efímeras. Sin embargo, los motivos económicos tienen una fuerte influencia en el cambio de prioridades.

El costo de la vivienda se ha incrementado de manera significativa a lo largo del tiempo y, en la actualidad, el metro cuadrado de construcción básica supera los U$S 1.700 dólares, a lo que hay que sumarle el terreno y los gastos de escritura. Una vivienda de 60 metros, en promedio, puede superar los U$S 100.000 dólares. La falta de opciones de crédito de largo plazo (20 a 40 años), las exigencias de ingresos formales familiares (más de $3.600.000 mensuales garantizados) y el valor de un 25% al 30% de entrega inicial.

Las políticas habitacionales históricas resultan insuficientes e ineficientes. Es un problema global. En el continente europeo, los países desde hace más de 20 años incentivan las inversiones en infraestructura residencial, la intermediación de los bancos y los contratos de locación y destinos de las propiedades. Los jóvenes en generan alquilan y en la madurez, suelen comprar a 30 años. Las propiedades son hipotecadas en beneficio de inversores o prestamistas (bancos).

De este modo, se incrementa la oferta inmobiliaria, se garantiza rentabilidad al inversor, seguridad al que financia y acceso a la demanda. Si bien el problema persiste y genera siempre tensiones; la mayor oferta atempera la situación y mejora la calidad de vida de los europeos. Algo similar, con otros formatos, como fideicomisos, bonos y titulaciones, ocurre en Estados Unidos, y con mayor injerencia de casas, consorcios, barrios semiprivados, clubes de campo, entre otras soluciones habitacionales.

En Argentina, las modalidades IPV o “Banco Hipotecario”, resultan muy acotadas y no aportan soluciones generales. En los 90`, la estabilidad monetaria fomentó la operatoria individual y bancaria, con más de 500.000 préstamos hipotecarios residenciales, que dinamizó el sector. Luego de la salida de la convertibilidad se interrumpió el ciclo.

Desde 2023, se desaceleró la inflación, pero las condiciones económicas son muy diferentes. Se requiere de una nueva política habitacional, que cuente con otros instrumentos de fomento de la inversión, garantías a los agentes financieros y regulaciones de las locaciones y ventas; para enfrentar un problema cada vez más lejos de resolver.

(*) Abogado, economista

Fuente: Publicado en El Nuevo Diario, edición del 27 de junio de 2026

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