• 18/05/2026
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El pluriempleo llegó para quedarse

El pluriempleo llegó para quedarse

Escribe: Marcelo Delgado (*) –

La caída sistemática del consumo en los últimos diez años se explica por el deterioro progresivo del salario. No hay forma de que los sueldos le empaten a la inflación. Según un informe de IDESA (Instituto para el Desarrollo Social Argentino), Virginia Giordano afirmó que desde 2017, el ingreso real de los argentinos ha perdido más del 25% de poder de compra.

Dicho de otro modo, en 10 años, somos en promedio, un 25% más pobres. Mientras la mayoría de los países de la región crecen, nuestro país lleva años de estancamiento, y se verifica en la calidad de vida de los ciudadanos.

Con salarios caídos, costos crecientes y empleos de menor calidad, para numerosas familias la única opción que encuentran es el pluriempleo de los miembros económicamente activos. Hace unos 40 años, el segundo sueldo que aportaba la mujer en el hogar, progresivamente se fue transformando en un complemento cada vez más necesario e imprescindible. Incluso, en muchos casos, pasó a ser el principal ingreso del grupo familiar. Luego, con la proliferación de familias ensambladas, cada parte aporta y financia a los suyos y requiere entonces de ingresos familiares duales. Sin embargo, desde hace un lustro, los sueldos principales resultan insuficientes y dos ingresos no soportan la totalidad de las erogaciones del hogar.

De este modo, surgió la necesidad de un segundo empleo o “rebusque” complementario, que ayuda a complementar el ingreso principal. Es lo que llamamos “Pluriempleo”. Y esta tendencia ya no sólo es una cuestión económica o producto de la necesidad de reforzar ingresos, sino comienza a configurar un renovado modelo de sostenibilidad individual y familiar. Las modalidades de trabajo por objetivos, auto gestionado, realizado desde el hogar o incluso desde un café, va sustituyendo al trabajo de jornada laboral de 40 horas semanales, sueldo fijo, vacaciones pagas, entre otras características.

Las necesidades económicas, el impacto de las tecnologías, las exigencias de los servicios personales han reconfigurado el sistema productivo. Las nuevas generaciones no sólo se adaptan rápidamente, sino que lo exigen. No se acostumbran a largas jornadas de trabajo ni a condiciones rígidas o formalidades excesivas. Por otra parte, los que nacimos en el siglo anterior, concebimos el empleo como un elemento esencial de nuestro desarrollo personal, fuente principal de ingresos y sustento e incluso de nuestra identidad. Una pregunta frecuente entre nuevos vínculos es en que trabajas, como un modo de valoración del otro. El trabajo no solo te sustenta, sino que te determina. Con el pluriempleo, esta identidad se hace difusa, inespecífica y lo que califica a la persona, no es la empresa o lugar donde trabaja, sino lo que el sujeto hace.

El pluriempleo entonces, ya no sólo una necesidad producto de la crisis, sino emerge como un nuevo modo de sustento y realización personal. La pregunta es: ¿Estamos preparados para este nuevo escenario o solo será para los jóvenes, y los del siglo pasado nos debemos resignar a los empleos que “pillemos”?

(*) Abogado, economista

Fuente: Publicado en El Nuevo Diario, edición 2192 del 16 de mayo de 2026

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