- 01/07/2024
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Desregular o desproteger – Esa es la cuestión


La economía Argentina, desde hace más de 20 años, fue incrementando regulaciones, controles y burocracia, que todos los niveles del estado, fueron incorporando, hasta constituir una “máquina de impedir”, muchas actividades y funciones. Tanto la nación, provincias, como municipalidades, exigen trámites, autorizaciones, tasas, certificados y toda clase de gestiones, que importan costos, tiempo y muchas veces tornan imposible, un emprendimiento y obligan estar al margen de la ley.
Recuerdo que la tragedia de Cromañon, despertó las exigencias vinculadas a la seguridad de incendios, al punto de paralizar la inversión privada, porque el estado no cumple los que exige a los particulares.
También, podemos mencionar lo complejo de las habilitaciones municipales, que validan por un año. Cuando termina el trámite, se debe iniciar el nuevo, con altos costos, y repitiendo los documentos del año anterior. Para ser proveedor del Estado Provincial, se exige no ser deudor del Banco San Juan privatizado en 1.996, respecto de deudas anteriores a su venta. Todas están prescriptas y numerosas empresas y personas, iniciaron su actividad, mucho después de esa privatización. Un trámite sin sentido, pero que sostiene personal, oficinas y una burocracia de alto costo, y nulos resultados. Como este, existen numerosos ejemplos, de una burocracia, ineficiente, innecesaria y altamente onerosa.
En frente de esta situación, también se verifican muchas situaciones, donde el Estado está ausente, y debería intervenir para prevenir, evitar y subsanar; daños, que afectan a toda la sociedad. Sólo a título de ejemplo, podemos ver que la ley de defensa al consumidor, establece una serie de exigencias, donde el Estado, está ausente. Desde la publicación de los precios en las vidrieras, la exigencia de respetar el valor de las cosas, con todos los medios de pago, el consentimiento en los contratos de consumo, con bancos, compañías de seguro, televisión por cable, auto planes, entre otros. Una ley moderna, que cuida a las partes, pero que en la práctica, termina en reclamos que nunca resuelven los abusos, ni previenen las estafas.
El Gobierno de Javier Milei, desde sus inicios, y conforme lo prometió en campaña, comenzando con el decreto 70/2023, comprometió a eliminar burocracia, exigencias innecesarias y a desarmar la máquina de impedir.
Pero al mismo tiempo, desprotegió vínculos, que claramente, son asimétricos y vulneran derechos que el Estado debe garantizar. Sólo a título de ejemplo, desregular la medicina prepaga, no sólo afecta en las discriminaciones tarifarias, sino también, en la posibilidad de dejar sin protección, a usuarios que abonaron durante años su cobertura de salud, y a la edad de 55 o más de 60 años, no serán recibidos por otro sistema, quedando al margen del sistema. Ocurre lo mismo, con numerosas industrias, como la viticultura, yerba mate, azúcar, olivicultura, algodón, el compre nacional, promoción industrial, salud; entre muchas otras; que no solo afectan la actividad, sino también a toda la cadena de valor. La llegada de Sturzenegger al gabinete, para concretar la desregulación, ¿será para agilizar y simplificar la inversión, o simplemente será un paso más en la desprotección?
(*) Abogado, economista
Fuente: Publicado en El Nuevo Diario, edición2104 del 29 de junio de 2024


