- 25/09/2025
- 5 de minutos de lectura
Operación expansión


Mientras buena parte de Europa y el mundo debaten sobre economía, crisis migratoria, clima y guerras en la Asamblea General de la ONU, un gigante se apresta a desembarcar su influencia en otro Estado occidental. ¿El objetivo? Un pequeño país que no suele estar en el foco de las noticias.
Mediante redes de bots, órdenes gubernamentales falsas e incluso autoridades eclesiásticas subordinados, Rusia ha intensificado su ataque híbrido contra Moldavia en vísperas de las elecciones parlamentarias del domingo.
Las denuncias de que el país soviético ha estado utilizando un variado abanico de herramientas en su guerra híbrida están a la orden del día. «Han invertido tanto dinero que es difícil hacer un seguimiento, siendo la compra de votos la amenaza más seria», acusan los expertos.
«Compra de votos, desinformación, bots y activistas online, todo para crear caos» explican desde el gobierno de esta nación que en el año 2022 solicitó la adhesión a la Unión Europea y que, desde entonces, ostenta el estatus de «candidato».
En lo que respecta a desinformación, las redes de bots son el método preferido para amplificar noticias falsas: «Hubo una falsa orden gubernamental para que las instituciones públicas y las escuelas exhibieran la bandera LGBT». Según los expertos, a Rusia le gusta explotar este tema, ya que «Moldavia es un país conservador y esto genera acalorados debates».
Además, la energía es otro de los puntos fuertes: «La promesa de gas y electricidad baratos es muy atractiva para familias de bajos ingresos, que tienen que pensar en las facturas de este mes y no en el desarrollo a largo plazo del país».
Rusia también está utilizando a la Iglesia Ortodoxa, subordinada a Moscú, para difundir propaganda. Se han denunciado casos en los que sacerdotes participaron en actividades de propaganda política con feroces críticas al gobierno actual. La autoridad electoral ha advertido que la implicación de la Iglesia en la campaña es contraria a la ley y ha pedido a los representantes de las confesiones religiosas que se abstengan de participar en actividades políticas.
«Rusia ha estado construyendo una red de ‘info-líderes’, es decir, personas reales de Moldavia, entrenadas y pagadas para administrar múltiples cuentas y desinformar. La intensión es meter caballos de troya en distintos ámbitos de la sociedad», concluyen los denunciantes.
«Un bloque autoproclamado proeuropeo llamado Alternativa está formado por políticos con vínculos bien documentados con Rusia. Es una artimaña para conseguir que los votantes proeuropeos voten a políticos prorrusos», han señalado también desde distintos think tanks. «Lo que Putin quiere es un gobierno obediente en Moldavia. Rusia no ve a las repúblicas exsoviéticas como paises independientes».
Moldavia puede ser utilizada por Putin para eludir sanciones occidentales, socavar apoyo diplomático a Ucrania, amplificar su influencia en Rumania, organizar misiones de sabotaje en Europa y para enviar más soldados a atacar a Ucrania desde otro flanco.
La presidenta de Moldavia, Maia Sandu, ha descrito la adhesión a la UE como una «cuestión de supervivencia», ya que Putin «quiere utilizarnos como plataforma lanzamiento en su guerra híbrida contra Europa».
Fuente: Publicado en Nuevo Mundo, edición 1241 del 24 de septiembre de 2025


