- 30/11/2023
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Alerta y endurecimiento finlandés

El primer ministro finlandés, Petteri Orpo

Si hay un país que parece sacado de una historia de ficción, donde todo funciona y del que nada malo se escucha o lee, es Finlandia; incluso, durante varios años consecutivos fue catalogado como el país donde la gente vive más feliz en todo el mundo.
Históricamente, siempre ha sido neutral en cuanto conflicto se ha desatado, lo que le ha valido elogios por no meterse dónde no lo llaman, y también críticas por no tomar un bando aun cuando el bien y el mal están claramente identificados.
La guerra que Rusia inició contra Ucrania hace 644 días causó una modificación histórica en el modo de comportarse de Finlandia. Los nórdicos apoyaron abiertamente a Ucrania, sea por convicción o por temor a sufrir también una invasión por parte de Rusia, con quien comparte 1340 kilómetros de frontera, la más larga de la Unión Europea. A raíz de este abandono de la neutralidad histórica, las tensiones entre ambos países han aumentado sin haber llegado a un enfrentamiento abierto, pero con medidas que resultan igual de crueles.
El gobierno anunció ayer el cierre total de su frontera con Rusia con el fin de impedir la llegada de refugiados que, según ellos, están siendo incitados por Rusia a ir a Finlandia. La medida estará vigente hasta el 13 de diciembre en principio.
El primer ministro finlandés, Petteri Orpo, ha afirmado que la clausura del puesto fronterizo de Raja-Jooseppi, el único de los ocho que permanecía abierto, es una medida «necesaria y proporcionada, ya que se trata de actividades de injerencia rusa y eso es inaceptable. Podríamos estar hablando de una crisis migratoria». Una vez que entre en vigor esta medida no será posible solicitar asilo en la frontera; y los únicos puntos donde se permitirá el acceso serán los puertos y aeropuertos internacionales.
El gobierno finlandés sostiene que el fuerte incremento de refugiados que llegan a su frontera se debe a un «ataque híbrido» ruso destinado a desestabilizar el país tras su reciente ingreso en la OTAN y su apoyo a Ucrania. Según las autoridades migratorias, solo este mes han llegado a unos 900 solicitantes de asilo de terceros países desde Rusia, 30 veces más de lo habitual, a pesar del cierre del resto de puntos fronterizos.
«La cuestión no es la cantidad de refugiados que llegan, sino los motivos detrás de su llegada», declaró la ministra de Interior, Mari Rantanen. Además, afirmó que el cierre total de la frontera no es una cuestión de políticas de asilo o inmigración, sino de seguridad nacional.
Por su parte, Rusia lo tilda de acto «irracional», como ha indicado el viceministro de exteriores, Alexandr Grushkó: «Podemos comentar decisiones racionales, en las que se puede buscar una lógica, pero la decisión de Finlandia es irracional». Además, Rusia ha advertido que la decisión crea nuevas líneas divisorias en Europa y supondrá un costo de 3.000 millones de euros para los finlandeses.
El gobierno nórdico está preparado para que Putin continúe e incluso extienda su injerencia externa, por lo que más medidas drásticas no se descartan.
Fuente: Publicado en Nuevo Mundo, edición 843 del 29 de noviembre de 2023


