- 15/08/2025
- 4 de minutos de lectura
Trump y Putin cara a cara en Alaska: una cumbre con más dudas que certezas sobre la paz en Ucrania

El encuentro entre los líderes de Estados Unidos y Rusia se celebra en una base militar con ecos de la Guerra Fría. Sin Zelenski en la mesa, sin documento final, y con objetivos opuestos, ¿puede surgir algo concreto para frenar el conflicto?
En la Base Conjunta Elmendorf-Richardson, a las afueras de Anchorage, Donald Trump y Vladimir Putin se reúnen en una cumbre que, más que prometer soluciones, expone las profundas grietas del conflicto en Ucrania. Más de tres años y medio después de la invasión rusa, los mandatarios se sientan a dialogar sin la presencia de Volodimir Zelenski, sin Europa en la sala, y sin intención de firmar acuerdos. El Kremlin ya lo anticipó: “No se firmará nada”.
Este encuentro, el primero entre ambos desde Helsinki 2018, marca también el regreso de Putin a suelo estadounidense tras una década. La elección de Alaska, territorio simbólico donde Oriente y Occidente se rozan, no es casual. Tampoco lo es la exclusión de Ucrania, que ha encendido alarmas entre sus aliados.
Trump, que prometió resolver la guerra en 24 horas durante su campaña, llega frustrado. Según expertos como Daniel Treisman, de UCLA, el presidente estadounidense busca una salida rápida, incluso con concesiones territoriales, para cerrar un capítulo que le resulta incómodo y costoso. Pero también quiere evitar parecer débil ante su base, que rechaza las guerras extranjeras.
Putin, por su parte, llega con otro objetivo: romper su aislamiento internacional. Para Robert Orttung, de George Washington University, el líder ruso considera que el solo hecho de reunirse con Trump ya es una victoria. Además, busca dividir a Estados Unidos de Europa y Ucrania, mientras gana tiempo para reforzar su ofensiva en el Donbás.
Las condiciones que Moscú plantea para un alto el fuego —como la cesión de territorios anexados, la renuncia a la OTAN y el reconocimiento del ruso como idioma oficial— son inaceptables para Kiev. Zelenski insiste en garantías de seguridad y en la integridad territorial como base de cualquier acuerdo.
Mientras tanto, en Anchorage, los medios y el personal militar se concentran frente a la base, atentos a una conferencia de prensa que podría ofrecer más gestos que definiciones. Sin documento final, sin compromisos concretos, y con una guerra que se intensifica, la cumbre parece más un punto de partida que una solución.
¿Será este encuentro el inicio de un nuevo capítulo o simplemente una foto más en la larga historia de desencuentros? Las expectativas son bajas, pero el mundo observa.


