- 14/10/2024
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…remediable


Es un día cualquiera y entro a la farmacia de mi obra social y saco el correspondiente número para esperar mi turno. Relojeo el ambiente buscando sentarme porque parece que tendré que esperar.
Conseguí un asiento justo frente al mostrador de atención.
Estoy a un paso de los que son atendidos, entonces, veo y oigo todo lo que ocurre.
Se ven personas de lo más variadas y en las más distintas actitudes.
Están los impacientes siempre apurados, los más tranquilos; los que buscan entre todos alguien con quien charlar mientras esperan.
Los más quejosos que cuentan hasta la última dolencia, aunque nadie le pregunte. Ya siendo atendidos, muchos hablan despacio para que el resto no nos enteremos de qué es lo que piden. Por vergüenza, discreción, o porque no quieren deschavar algo.
Otros, al encontrarse con alguien conocido repiten aquello de «…y si nos vemos aquí es porque no estamos tan bien» y cosas parecidas.
Más de alguna dama aprovecha para pesarse y susurrar su enojo por el aumento de peso. Otras lucen su presencia con ropa deportiva, mientras algún veterano sordo grita su pedido a los empleados.
Sentado se está a la altura visual como para hacer un análisis o estudio social de moda, modos de esperar, tamaños, formas físicas o comportamiento ya que hay para ver y oír un universo variado y simpático de personas e infinitas historias cotidianas.
Además de darnos los remedios que buscamos, nos brindan, sin receta, distracción que también ayuda.
Fuente: Publicado en La Pericana, edición 415 del 13 de octubre de 2024


