- 20/08/2024
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Nasisi pidió disculpas por el conflicto que manchó a la UNSJ durante décadas
El caso que involucró a los ingenieros José Matar, Carlos Rudolph y Julio Millán sigue resonando en la comunidad universitaria , pese a que los hechos ocurrieron hace más de tres décadas. Este lunes, el exrector Oscar Nasisi emitió una solicitada en la que se disculpa por no haber actuado con mayor celeridad y empatía hacia quienes, según él mismo reconoció, fueron víctimas de una injusticia histórica.
«En mi carácter de exrector y actual docente-investigador de la Universidad Nacional de San Juan, y con el objeto de dar una resolución, me dirijo al Ing. Carlos Rudolph, a las familias del Ing. José Matar y del Ing. Julio Millán para ofrecerles mis más sinceras disculpas por no haber podido resolver las diferencias que existieron durante mi actuación como rector de la UNSJ», expresó Nasisi en la carta abierta.
El conflicto se remonta a 1989, cuando Tulio Del Bono, entonces rector de la UNSJ, denunció penalmente por peculado a los ingenieros Matar, Rudolph y Millán. La denuncia derivó en un largo proceso judicial que concluyó recién en 2008 con la absolución de los acusados. Sin embargo, el daño ya estaba hecho. Durante ese periodo, la universidad, sin orden judicial, incautó los bienes personales y herramientas de trabajo de los ingenieros, quienes sufrieron además una serie de sumarios administrativos que nunca llegaron a una resolución clara.

Nasisi, quien asumió como rector en 2012, reconoció que «durante el año 1989, por disposición de las autoridades de la UNSJ de aquel entonces, se produjo una retención -viciada- de bienes que derivó en una pérdida parcial de materiales de investigación, proyectos de inversión y demás documentos y pertenencias de los ingenieros en el Instituto de Investigaciones Mineras de aquella década, lo cual creo fue un grave error».
El exrector también señaló que en 2013 intentó devolver parte de los bienes reclamados, pero los ingenieros rechazaron la entrega debido a que faltaban varias de las pertenencias originales. «Quizás en ese momento lo más oportuno habría sido convocar en privado a los ingenieros para conversar al respecto, reunión que no se llevó a cabo y de lo cual hoy me arrepiento», agregó.
El caso nunca tuvo un cierre definitivo en la UNSJ. Los ingenieros Matar y Rudolph, junto con las familias de Millán, solicitaron en reiteradas ocasiones una disculpa oficial y el reconocimiento de su labor mediante la concesión del título de emérito, pero dichos pedidos no fueron atendidos. Esta situación los llevó a iniciar una demanda civil contra la universidad y sus autoridades, buscando una reparación por los daños sufridos.
En su mensaje final, Nasisi subrayó que «el tiempo pasó, y tengo la percepción de que es necesario por el bien de todos cerrar esa herida en nuestra querida comunidad universitaria» y concluyó; «por mi parte, deseo desagraviar, en lo personal, a los ingenieros Julio Millán, José Matar y Carlos Rudolph, así como también a sus familias, por todo lo que sufrieron en medio de los vaivenes de egoístas intereses que nos hace padecer la política universitaria».
Una denuncia que comprometió las arcas de la universidad
En 1989, Tulio del Bono denunció penalmente por el delito de peculado para usar en beneficio propio recursos del Estado, en este caso la universidad, a los ingenieros José Matar, Julio Millan y Carlos Rudolph. Después de 20 años y tras un juicio oral y público, la Justicia Federal declaró la inocencia de los imputados. Millán no llegó al juicio, falleció antes y Matar no logró que le devolvieran sus pertenencias ya que falleció hace un par de años.
Matar y Rudolph pretendían una disculpa y la emeritud por parte de la UNSJ, lo que nunca llegó, razón por la cual decidieron demandar civilmente a la casa de altos estudios, pero también a titulo personal a las autoridades actuales y anteriores. La demanda por daños original fue por 20 millones de pesos.
El responsable de esta situación fue el exrector Tulio Del Bono, que en 1989 y sin orden judicial, decidió quedarse con todos los bienes y trabajos profesionales de Rudolph y Matar y entre sus órdenes estuvo el secuestro de los bienes personales y de las herramientas de trabajo.
Esto no termino ahí, la Universidad comenzó 17 sumarios, los que nunca finalizó y solo sirvieron para que durante años estuvieran recorriendo los pasillos del sector de legales, investigando temas que ya había analizado el Tribunal de Cuentas de la Nación.

