- 19/04/2023
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Ley Sáenz Peña: Quiera el pueblo votar


A punta de pistola, con los candidatos en las mesas y el patrón escuchando el voto que a viva voz debían dar los empleados que eran llevados a votar, se podía perder no solo el trabajo o el techo, sino también la vida por unas elecciones, como bien lo ilustran el libro que cuenta la vida del Gaucho Juan Moreira de Eduardo Gutiérrez (llevada al cine por última vez en 1973 por Leonardo Fabio) o las publicaciones del historiador Felipe Pigna en su obra televisiva «Algo habrán hecho».
Nuestra Constitución consagró el sistema representativo republicano y federal pero no dejó determinado el sistema electoral, vacío que pretendió llenar la ley 140 de 1857, estableciendo el voto voluntario, cantado y en grupo para todos los hombres libres mayores de edad, con sistema de lista completa (quien ganaba ocupaba todos los cargos electivos, sin representación de las minorías). Ya las provincias tenían sus propios sistemas, en Buenos Aires, por ejemplo, era similar al de la ley 140, regía desde épocas de Martín Rodríguez (1821), con la salvedad que solo podían ser candidatos quienes eran propietarios.
Esta ley, que también creó el Registro Cívico Nacional, fue y es muy criticada por casi todos los historiadores argentinos, en tanto, además de no dejar participar en el gobierno a las minorías asegurando la permanencia de quienes resistían todo cambio (conservadores), dio lugar a imponer el voto por la violencia, y el fraude.
Hubo intentos de modificación, como el de la ley que introdujo el voto individual (pero mantuvo la modalidad de cantado) y por circunscripciones uninominales (distinta al de lista completa) redactada por Joaquín B. González en el año 1902 (ley 4161), que permitió que por primera vez ingresara al Congreso un diputado de distinta extracción al de la mayoría, como lo fue el socialista representante de la circunscripción de la Boca Dr. Alfredo Palacios, pero en 1905 fue derogada (ley 4578 y 4719) y se retoma el sistema de lista completa.
Así llegamos a 1910, a cien años de la Revolución de Mayo, oportunidad en que asume la presidencia Roque Sáenz Peña (conservador), quien junto a su ministro Indalecio Gómez, impulsaron bajo el lema “Quiera el Pueblo votar”, un cambio en la ley electoral con el fin confeso de transparentar y legitimar el poder, que según dicen, como conservadores, jamás pensaron que era posible perder.
Esta ley sancionada en el 1912 como ley 8871, es bisagra y lleva el nombre de su mentor «Ley Sáenz Peña» Introduce el VOTO Universal (para todos los hombres libres mayores de 18 años, no excluye a las Mujeres pero el padrón era el del Servicio Militar), Secreto (con cuarto oscuro brindando garantía de libertad), y Obligatorio y posibilitó la participación de las minorías en la Cámara de Diputados con un sistema de lista incompleta, donde la mayoría obtenía dos tercios (2/3) de los cargos electivos y la primera minoría un tercio (1/3). Esto fue evolucionando hasta llegar al sistema D’Hont que tenemos hasta nuestros días. La Historia mostró que (aunque digan no había sido intención de su creador), al introducir en la vida política del País el VOTO Universal, Secreto y Obligatorio y la representación de las minorías, se dio el primer paso eficaz hacia una posible vida en democracia. Nos resta disfrutar esta conquista ejerciendo ese derecho que en definitiva es el único medio para hacer escuchar nuestra voluntad.
(*) Abogada, delegada provincial de la Asociación de Mujeres Jueces de Argentina, juez de Paz letrada, integrante de la comisión directiva de Conciencia San Juan
Fuente: Nuevo Mundo, edición 691 del 18 de abril de 2023

