- 20/04/2023
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El que la haga, que la pague


Sin lugar a dudas, uno de los acontecimientos que más atención ha acaparado en la última década –y hasta podríamos decir en este siglo– ha sido el fallecimiento de Isabel II, más conocida directamente como «la reina de Inglaterra.» Querida y respetada por su pueblo, tuvo una despedida acorde a una figura que, increíblemente y a veces contra la lógica, no paraba de crecer en popularidad conforme cumplía más años.
No parece ser este el caso de su hijo y futuro rey, Carlos III, cuya imagen positiva parece haberse estancado; y junto a la futura reina consorte, Camila Parker Bowles, no están logrando cautivar a la población a pocas semanas de la coronación oficial. Los meses desde que asumió el trono en septiembre no han sido sencillos; por el contrario, el país está atravesando una crisis en el costo de vida, que se sumó a las idas y vueltas políticas que obligaron al cambio de Primer Ministro en dos oportunidades en un corto plazo, inclusive con el récord de permanencia más acotada.
En este contexto incierto, en el último tiempo ha cobrado mayor fuerza el argumento de que la monarquía es ostentosa y es un despilfarro de dinero y recursos. Una firma dedicada a investigaciones de mercado y análisis expuso que más de la mitad de los ciudadanos considera que el evento no debería ser financiado a través de los impuestos que pagan los contribuyentes. Cabe destacar que los miembros de la familia real cobran una mensualidad, una especie de sueldo por ser quienes son, y ese sueldo proviene de dinero público.
Respecto a la encuesta, de los 4.246 adultos consultados, el 51% se negó a financiar la coronación con libras del Estado, mientras que el 32% estuvo a favor. En tanto, el 17% restante no podía definir una postura concreta. Entre los principales opositores destacaron los jóvenes, que son los más afectados por la crisis económica y la inflación que azota al país. El 62% de las personas de entre 18 y 24 años votaron negativamente y solo un 15% se mostró a favor. En lo que respecta al sector adulto, el 43% de los mayores de 65 años, un sector mayormente conservador, apoyó la financiación contra un 44% que no.
En cuanto al acto protocolar en sí, el Palacio de Buckingham aún no ha difundido la cifra exacta de lo que costará, pero si se consideran todos los arreglos, conciertos, ceremonias y actos secundarios, así como el enorme dispositivo de seguridad y su extensión por todo un fin de semana, se estiman decenas de millones de libras. Políticos del partido laborista han señalado este evento como una «pantomima y una bofetada en la cara a millones de personas que luchan día a día contra la crisis»; mientras que el ministro de Gobierno, Oliver Dowden, defendió la ceremonia y aseguró que no se trata de un gasto desmedido, sino que hay consciencia de la necesidad de garantizar que el contribuyente obtenga el máximo beneficio. Además, destacó que «se trata de un momento maravilloso de nuestra historia y la gente no querría que se produjera un despilfarro.»
La coronación de la difunta reina Isabel II costó £912.000 en 1952, que hoy en día serían unas 20,5 millones de libras; y la de su abuelo Jorge VI tuvo un valor de £454.000 en 1937, lo que equivale a 24,8 millones del dinero actual. También, la encuesta expuso que no es sólo una cuestión monetaria la que enfrenta a la sociedad con el Rey, sino que es su presencia en sí la que genera desinterés.
En los últimos años, la monarquía ha sido objeto de escándalo tras escándalo por las acusaciones de abuso sexual hacia el príncipe Andrew, hermano de Carlos, o los reiterados ataques hacia el sistema por parte de su hijo Harry y Meghan Markle. Respecto a estos últimos, solo un 15% de los encuestados respondió positivamente a la presencia de ambos en el acto, mientras que al mayor porcentaje no le interesaba para nada.
Fuente: Nuevo Mundo, edición 692 del 19 de abril de 2023


