- 06/09/2025
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El Colegio de Abogados le quitó la matrícula a Julián Gil, ex intendente de Caucete

Este sábado se conoció que el Tribunal de Disciplina del Foro de Abogados decidió revocar la matrícula de Julián Gil, exintendente de Caucete. Esta medida le impide ejercer la profesión de manera indefinida.
La medida se fundamenta en su condena por encubrimiento agravado, según fuentes judiciales. En la misma línea, Gil mencionó su desacuerdo. En dialogo con medios sanjuaninos señaló que apelará a la resolución ya que vislumbra ensañamiento extremo.
Es menester considerar, que la sanción disciplinaria se originó a partir de una condena judicial firme por encubrimiento agravado. Según el fallo, Gil intentó influir en la declaración de una víctima de abuso sexual para favorecer a un defendido suyo, lo que viola la Ley Orgánica del Ejercicio de la Abogacía, específicamente el artículo 79, que establece la exclusión de la matrícula cuando los hechos afectan el decoro y la ética profesional. El Tribunal de Disciplina consideró que su conducta encuadra en esa afectación.
Gil ya fue notificado formalmente y tiene la posibilidad de presentar una apelación ante el Directorio del Foro como primera instancia. La apelación suspende la sanción hasta que la resolución quede firme.
El procedimiento contempla que, tras la apelación ante el Directorio, que tiene un plazo de 25 días hábiles, el máximo órgano del Foro dispondrá de 30 días hábiles para confirmar o revocar la sanción. En caso de un nuevo revés, Gil aún podría recurrir al Juzgado Contencioso Administrativo como última instancia.
El Foro de Abogado podrá actuar de oficio e inhabilitar a Julián Gil
La condena que derivó en la revocación de su matrícula ocurrió tras una investigación judicial que lo implicó en la entrega de dinero a una víctima de abuso sexual para modificar su declaración. Gil reconoció su responsabilidad penal y aceptó un juicio abreviado, recibiendo una condena de un año de prisión en suspenso, dictada por la jueza Verónica Chiconi.
Para aplicar la exclusión de matrícula, se requiere el voto de dos tercios de los cinco miembros del Tribunal de Disciplina, y se presume que la sentencia fue unánime. Aunque la sanción es de por vida, la legislación contempla que Gil podría solicitar la rehabilitación de su matrícula cinco años después de que la sentencia quede firme, requiriendo nuevamente la aprobación de las dos terceras partes del Tribunal.


