• 12/08/2024
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Mafalda, Libertad y Susanita

Mafalda, Libertad y Susanita

Laura Tamarit. Por Laura Tamarit (*) –

Nunca pensamos si Mafalda se iba a casar o si querÍa ser madre.
Y tampoco pensamos si Libertad estaba dispuesta a ser madre en algún momento de su vida.
Siempre vimos cómo Susanita se preparaba desde chiquita para ser esposa.
Pero… ¿que pasó cuando fueron madres? ¿Habrán sido madres?

Me imagino a Susanita sufriendo para poder atender a un marido demandante, y una imagen social. Me la imagino de esas madres que tienen niñeras, que sostienen todas las actividades relacionadas con lo maternal, incluso niñeras nocturnas que desde los primeros días cuidan tanto las horas de descanso del niño como las de la madre. Madres que son más esposas que madres.

A Libertad me la imagino madre de perrhijos o gathijos, o simplemente a otros. Enfermeras, psicólogas, médicas, y un montón de otras profesiones y oficios están llenas de Libertad. Posponiendo la maternidad hasta el último, cuestionándoselo y estudiando los pros y los contras. Pero una vez que adquirió la responsabilidad seguro que la crianza fue respetuosa, poco convencional a los ojos de la mayoría. No sé si podría ser madre y pareja. La maternidad es todo una vez que decide ser madre.

En cambio a Mafalda me la imagino como siempre fue. Pensante. Angustiada, sobrepasada por la teta, la demanda de ese bebé que come, caga, llora, duerme cuando quiere. Intentando acoplar el trabajo a todo eso que demanda el bebé, o de los hijos en cada una de las etapas. Tratando de ser la mejor en la lactancia, y sintiendo la culpa que trae cada mamadera de leche no materna. Dejando de depilarse y de maquillarse porque la pareja ya no tiene tiempo.

Pero tiene una pareja que la entiende. Y la acompaña, aunque nunca es suficiente. Sufriendo con los kilos ganados y las estrías que salieron pero no haciendo nada al respecto. Notando cómo caen los pelos pero bueno, las duchas son cortas porque el crío llora cada vez más fuerte mientras crece.

Cada madre es como es, eso es así. Cada niño crece con la madre que le toca. A veces se repite, a veces no. Pero lo cierto es que no todas las mujeres somos madres, no todas estamos preparadas para serlo.

El hecho de tener un útero y ser menstruante no te da la capacidad de maternar. Hay que tener un montón de habilidades, capacidades, estabilidad y salud mental, un deseo y la capacidad de resignar cuestiones personales para maternar.

Pero sobre todo tenemos que tener años y algo de experiencia para poder hacernos cargo del cuidado de un otro.

(*) Médica psiquiatra

Fuente: Publicado en El Nuevo Diario, edición 2110 del 10 de agosto de 2024

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