- 09/12/2023
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Un presidente con características nunca vistas


El domingo próximo, por primera vez, habrá un presidente libertario.
Javier Milei llega a la máxima investidura del país sin ser peronista ni radical, con muy pocos legisladores, sin gobernadores que sean de su espacio, sin estructuras y sin el manejo de sectores de poder como puede ser la Iglesia, el sindicalismo, el periodismo o los militares.
El único apoyo concreto que tiene Milei este 10 de diciembre, es el 55% de los argentinos que lo votaron en el balotaje.
Y como todo apoyo popular, es factible de incrementarse o puede disminuirse, dependiendo del humor social.
Por momentos, Milei parece ser el primer presidente parlamentarista de Argentina.
Al igual que en algunos países europeos, lotea el poder a cambio de apoyo legislativo. Es así que el Banco Nación queda en mano de un funcionario de Schiaretti además de otros cargos importantes, Aduana sigue un dirigente de Massa, le da a Mauricio Macri el total manejo de la economía, le otorga Seguridad y Defensa a Patricia Bullrich y Luis Petri, y va sumando legisladores para lograr formar mayorías que le permitan aprobar la famosa Ley ómnibus, el conjunto de más de 2 mil normas que le permitirá tener las herramientas necesarias para modificar estructuras del país.
Esto no es gratis, para conseguir lugares de poder para ofrecer, tuvo que desplazar a sus propios dirigentes. Algunos lo entendieron, se dieron cuenta rápidamente que era más importante la gobernabilidad que el lugar que podrían ocupar. Otros están ofendidos y prometen venganza porque se sienten traicionados. La verdad, la gran mayoría de ellos carecen de territorio y sólo pueden aportar su propia persona, pero no suman más legisladores, gobernadores o intendentes.
Este loteo de poder también es inédito en el país. Argentina se caracterizó por un presidencialismo muy fuerte, con un primer mandatario todo poderoso que incluso pasó a dar el nombre de sus seguidores: peronismo, alfonsinismo, menemismo, kirchnerismo y macrismo son los ejemplos más notorios. Quienes no lograron hacerlo, pasaron a la historia sin pena ni gloria como Fernando De la Rúa y posiblemente Alberto Fernández. Nadie se identificó como delaruista o fernandista.
Por ahora, los seguidores de Milei son libertarios, no mileistas.
La decisión de Javier Milei de hacer un acto corto ante la Asamblea Legislativa y dar su discurso en las escalinatas del Congreso, al pueblo, es un ejemplo de lo que es la máxima apuesta del libertario. Confía que el apoyo popular le permitirá realizar cambios profundos, dolorosos, durísimos, con estructuras de poder apostando que le vaya mal. Y Milei cree que mientras conserve el apoyo popular, podrá seguir adelante.
Los tiempos serán claves.
Se vienen tiempos muy duros. El presidente electo está convencido que, si logra estabilizar las principales variables, como alta inflación, balanza comercial que ahora es negativa, libre circulación monetaria y eliminar el déficit fiscal, vendrá una rápida recuperación de las variables económicas.
Lo complejo es si eso puede lograrse en un tiempo menor al que se le acabe la paciencia a la gente. Mientras un importante sector de la población crea en Milei, podrán neutralizarse los sectores de poder que apuestan a que fracase.
Ya están las cartas sobre la mesa, llegan los días de los libertarios.
Veremos qué pasa…
Fuente: Publicado en La Pericana edición 377 del 9 de diciembre de 2023


