- 26/08/2025
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Alaska, el gran negocio de los Estados Unidos


Los presidentes Donald Trump y Vladimir Putin se reunieron en territorio estadounidense en Anchorage, la ciudad más grande de Alaska. Lo curioso es que Si la reunión hubiera tenido lugar en el mismo lugar hace unos 150 años, habría sido en territorio ruso.
Esto se debe a que Alaska, que ahora es el estado más grande de EE.UU. -aproximadamente una quinta parte de la superficie total del país-, perteneció a Rusia en el pasado.
Ubicada en el extremo noroeste de América del Norte, Alaska está separada de Rusia por el estrecho de Bering, que mide poco más de 80 kilómetros en su punto más angosto.
Los vínculos históricos entre Rusia y Alaska se remontan a principios del siglo XVIII, cuando supuestamente los indígenas de Siberia hablaron por primera vez de una vasta tierra ubicada al este.
Una expedición liderada por el navegante danés Vitus Bering descubrió que las nuevas tierras no estaban conectadas con el continente ruso.
Posteriormente se realizaron varias expediciones comerciales, y cuando llevaron pieles de nutria marina a Rusia se abrió la puerta a un lucrativo comercio de pieles entre Europa, Asia y la costa del Pacífico de Norteamérica.
Sin embargo, en el siglo XIX, los comerciantes de pieles británicos y estadounidenses se convirtieron en feroces competidores de los rusos.
Tras muchos altercados, William Seward, el entonces secretario de Estado de EE.UU., lideró las negociaciones para la compra de tierras y logró un tratado con el zar ruso Alexander II.
Tras una gran oposición, el Congreso de EE.UU. aprobó la oferta formal de Seward de US$7,2 millones, y el 18 de octubre de 1867 se izó la bandera estadounidense en Sitka, la entonces capital de Alaska.
Ajustados a la inflación, los US$7,2 millones pagados por EE.UU. equivaldrían a poco más de US$150 millones actuales.
La compra de Alaska añadió más de 1,5 millones de kilómetros cuadrados al país, o cerca de 151 millones de hectáreas de tierra.
La iniciativa de Seward resultó gratificante y, en 1959, Alaska se convirtió oficialmente en el 49.º estado de EE.UU.
Alaska es hoy mucho más que simple tierra. Es una gran poseedora de recursos naturales – cuenta hoy con más de 12.000 ríos y una gran cantidad de lagos- y una poderosa economía con casi 750.000 habitantes y un PIB de US$70.000 millones anuales. Y cada 12 meses produce más de 400 veces lo que Rusia obtuvo en total al vender el territorio en el siglo XIX.
Se dice que una de las razones por las que el zar vendió Alaska es que temía que Gran Bretaña, en ese entonces la gran superpotencia mundial y la nación que controlaba el oeste de Canadá, pudiese tener designios expansionistas sobre Rusia que harían de Alaska una presa atractiva.
No podía saber el zar entonces que casi un siglo más tarde, en 1945, al comenzar la Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética, Alaska se convertiría en un invaluable puesto de avanzada militar que pondría a las tropas, radares y aviones estadounidenses a las puertas del territorio ruso.
Su capital, Juneau, es la única capital estadounidense a la que solo se puede llegar en barco o avión. El lago Hood, en Anchorage, es una de las bases de hidroaviones más concurridas del mundo, con unos 200 vuelos diarios.
Fuente: Publicado en El Nuevo Diario, edición 2158 del 23 de agosto de 2025


