- 16/07/2024
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La problemática del financiamiento educativo


En líneas generales, un Plan o Proyecto educativo no puede implementarse si no cuenta con el debido desarrollo del ítem “financiamiento”. Al respecto, un Informe presentado por el organismo de Naciones Unidas denominado “Seguimiento de la Educación en el Mundo” señala que en la Argentina se “asignan subsidios en bloque a los gobiernos provinciales” y que “las provincias cofinancian la educación mediante sus ingresos, con niveles variables lo que agrava la desigualdad”.
Si se conocieran las necesidades particulares de cada Provincia, la inversión estaría más acorde a su situación educativa, ya que existen diferencias en cuanto a los recursos que cada una necesitan. Sin embargo, esto no llega a concretarse en Argentina, ya que, los alumnos y las escuelas con mayores necesidades no son necesariamente las que reciben más atención y financiamiento. Este desafortunado hecho se debe a la forma legal en la que se estructuró históricamente la Ley de Financiamiento Educativo Promulgada en 2005, que aseguraba que, luego de un alza progresiva, a partir de 2010, un monto de fondos públicos no menor al 6% del PBI sería destinado al área, no existiendo en nuestro país una norma que compense las diferencias entre las diferentes regiones, causando la agudización de las desigualdades.
“En Argentina se realizan transferencias no automáticas a provincias y municipios para dar curso a programas nacionales y hay dos formas en las que llegan los fondos educativos nacionales a ellas. A través de los programas nacionales y por coparticipación”, según Agustín Claus, docente de Economía de la Educación de FLACSO y especialista en financiamiento educativo. “Los programas nacionales se asignan de forma discrecional, sin un criterio objetivo. No está pensado con un criterio redistributivo, a excepción de las escuelas técnicas. Estamos hablando de becas, políticas de formación docente, de evaluación de aprendizajes, entre otros programas y es legal, careciendo de normativa que indique seguir criterios de igualdad.
En el caso de la coparticipación, en cambio, sí se sigue un criterio más redistributivo. Pero ese dinero va para pagar salarios y no permite ir reduciendo las brechas educativas”.
Para Claus, esto se puede revertir si la inversión nacional se rige por ciertos indicadores que hacen a la igualdad educativa, como el costo por alumno (cuánto se invierte en cada uno), o el esfuerzo educativo de las provincias. También se debieran considerar otras variables, como la población vulnerable o por debajo de la línea de la pobreza, por ejemplo.
UNESCO señala los diferentes modelos en la región, el esquema argentino de financiamiento se rige por la oferta, es decir, se construye una escuela, y se determina cuántos alumnos asistirán. En Chile, a su vez, la subvención se rige por la demanda: según la cantidad de chicos que hay se financian las escuelas y los docentes y en Brasil, es un esquema de oferta, pero con creación de fondos federales para resolver las diferencias.
La Educación es sin duda una prioridad y su inversión nunca debe ser una variable de ajuste sino una estrategia de solución de problemas y mejoramiento continuo de todo el sistema.
Fuente: UNESCO, Informe Seguimiento de la Educación en el mundo.
Ricardo Braginski, Diario Clarín
(*) Docente, exsecretaria de Educación
Fuente: Publicado en Nuevo Mundo, edición 966 del 15 de julio de 2024


