- 26/09/2024
- 5 de minutos de lectura
Consecuencias de un gobierno atado con alambres


Cuando el presidente de España Pedro Sánchez llamó de emergencia a elecciones en julio del 2023 y, por el sistema democrático español, pudo erigirse como máximo mandatario pese a haber obtenido dos millones de votos menos que su rival, se preveía que su legislatura iba a ser turbulenta.
Pactos, concesiones y hasta indultos a criminales condenados fueron parte de su oferta a distintos partidos para obtener su apoyo y así lograr una coalición de gobierno unida más por el espanto que por el amor, como diría Jorge Luis Borges.
A poco más de un año de dicho arreglo, la situación para sacar adelante los presupuestos del país para el 2025 preocupa tanto a oficialismo como a oposición. El Gobierno ha decidido aplazar la votación de la senda del déficit «para dar una nueva oportunidad al diálogo y no perder 12.000 millones de euros que mejorarán la vida de los ciudadanos».
Es que, de haber seguido adelante, el oficialismo se exponía a una nueva derrota parlamentaria, la número 34 en este nuevo ciclo; y también, aprovechó para cargar contra la oposición por «votar en contra de todo con el único objetivo de infligir una nueva derrota al Gobierno».
Los catalanes, principales sostenedores de Sánchez en el poder, han afirmado que no votarán de manera positiva a cambio de nada. El oficialismo confía en poder modificar la senda de déficit, pero no ve posible conceder a las comunidades autónomas un tercio del objetivo del déficit, como exigen los socios a cambio de su apoyo. Por este motivo, emisarios del gobierno han viajado a Suiza, donde se encuentran el fugitivo de la justicia y cabeza del indepentismo catalán Carles Puigdemont, para que interceda y se logren avances
Por su parte, Alberto Núñez Feijóo, líder de la oposición, ha cargado contra el Gobierno y ha insistido en la idea de que es una legislatura muerta e ingobernable, y que no es culpa suya que el gobierno sea minoría y no sepa negociar.
No son las semanas más felices para el partido socialista. A este retraso en la definición de los presupuestos para el año que viene y a la turbulencia legislativa, se suman la situación judicial de Begoña Gómez, esposa de Sánchez, cada vez más complicada en cuestiones que, si bien pueden no constituir un delito en sí, abren la puerta a considerar posibles abusos de poder y falta de ética. El propio Sánchez fue llamado a declarar y al comparecer ante el juez, se atuvo a su derecho de no querer prestar declaración en una visita al juzgado que duró poco más de un minuto.
Otro momento desagradable del gobierno, esta vez en política internacional, es que se anunció que España no enviará representantes a la asunción de Claudia Sheinbaum, presidenta electa de México, debido a que el Rey Felipe VI, que mantiene una relación de cordialidad con los países de iberoamérica no fue invitado al acto. Si bien ambos gobiernos son de izquierda y mantienen una agenda en común, en este punto en particular no ha habido acuerdo y la respuesta del gobierno español ha sido tajante.
Fuente: Publicado en Nuevo Mundo, edición 1018 del 25 de septiembre de 2024


