- 04/07/2024
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Lecciones y elecciones en una Europa agitada


La aplastante victoria de la ultraderecha en Francia en la primera vuelta de los comicios legislativos produjo un cimbronazo a nivel continental y dejó a las claras que muchos países del continente han variado su postura; por otro lado, Inglaterra, antiguo miembro de la Unión Europea antes del Brexit, se encamina en sentido contrario del conservadurismo a la izquierda laborista luego de catorce años.
A días de la segunda vuelta en la que el partido ultra pretende alcanzar la mayoría absoluta, el candidato a primer ministro francés por Agrupación Nacional (RN), Jordan Bardella, tendió la mano a los conservadores de Los Republicanos (LR) para formar una coalición; sin embargo, estos declinaron la invitación e instaron a formar un gobierno provisional sin la formación de Marine Le Pen.
El dirigente de LR, Xavier Bertrand, cuyo partido perdió una colosal cantidad de votos a manos de la ultraderecha, afirmó que «hay otras soluciones a un gobierno de RN, como uno provisional para reconstruir el país del callejón sin salida en el que nos metió Macron». El dirigente pretende formar una suerte de “Ejecutivo de salvación nacional» como sucedió al finalizar la Segunda Guerra Mundial. Bertrand ya ha asegurado que, de fracasar en este intento, se opondrá tanto a RN como a la extrema izquierda de La Francia Insumisa (LFI) con Jean Luc Mélenchon a la cabeza.
Por su parte, Bardella, de 28 años y mano derecha de Le Pen, ha insistido en pedir una mayoría absoluta que le permita «arreglar el país, restableciendo la seguridad, el orden y controlando la inmigración», además de evitar recurrir a pactos con otras formaciones. Así mismo, el oficialismo ha llamado a todos los partidos desde la derecha conservadora hasta la izquierda más progresista para formar una alianza que actúe como cordón sanitario contra RN.
Por el lado de Inglaterra, si lo que auguran las encuestas se cumple y el Partido Laborista liderado por Keir Starmer gana las elecciones legislativas del 4 de julio, se podría iniciar un acercamiento a la Unión Europea tres años y medio después del abandono del bloque a través del Brexit.
Starmer ha descartado la idea de volver a unirse al mercado único y a la unión aduanera que permite la libre circulación de mercancías en la UE, pero ha afirmado que, si logra la victoria, reducirá las barreras comerciales. Desde la UE celebran la posible alternancia pero los funcionarios comunitarios recalcan que Reino Unido debería aceptar «normas y responsabilidades» para alcanzar cualquier tipo de acuerdo.
Los laboristas buscarán tener relaciones más estrechas en el terreno de la seguridad y la cooperación militar con la UE, algo que va de la mano del resultado de las elecciones en Estados Unidos. De ganar Donald Trump, los europeos dan por descartado que las relaciones con el gigante norteamericano serán difíciles como lo fueron en su momento e Inglaterra puede quedar en medio de sus lealtades.
Respecto a una posible vuelta a la Unión Europea, un nuevo referéndum no está en los planes de los laboristas al menos en esta generación, aunque no descartan que hacía el año 2040 pueda realizarse un intento de reintegrar las islas al continente.
Fuente: Publicado en Nuevo Mundo, edición 959 del 3 de julio de 2024


