- 22/02/2024
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Una muerte cantada y un cuerpo que no aparece


La «misteriosa y repentina», así, entre comillas, muerte en prisión de Alexei Navalny, principal opositor de Putin en Rusia, trajo a los países que rivalizan con el gigante euroasiático una mezcla de estupor y obviedad. Que Navalny tenía los días contados, como todas las personas cercanas o lejanas que osaron criticar a Putin, era algo sabido; pero la oportunidad del misterioso fallecimiento, al que todos tildan de asesinato, a casi dos años de iniciada la guerra en Ucrania y con mayor conquista de territorio de parte de Rusia, se ha tomado como una muestra más de poder y de decisión por parte del mandamás soviético.
La muerte de Navalny se anunció el 16 de febrero; 5 días después la madre del líder opositor, Liudmila Navalny, ha interpuesto una demanda ante los tribunales para que las autoridades rusas aceleren la entrega del cuerpo, algo que ya exigió en el día de su muerte al propio Vladimir Putin. El anuncio ha sido realizado en su cuenta de X por Iván Zhdánov, uno de los colaboradores de Navalny. Asimismo, el Tribunal de Salejard, cercano a la localidad donde se encontraba la prisión en la que falleció el político, ha registrado la demanda y tiene pensado estudiarla en marzo en secreto absoluto.
El recurso ante la «inacción del Comité de Instrucción de Rusia» con respecto a la entrega del cadáver del disidente a su familia fue interpuesto tras la carta enviada por la madre del fallecido a Putin, en la que reclamaba la devolución del cuerpo de su hijo. «Me dirijo a usted, Vladímir Putin. La solución de este asunto solo depende de usted. ¡Déjeme ver de una vez por todas a mi hijo!». Como si fuera poco, y prácticamente a modo de provocación, el propio Putin ascendió al
Valery Boyarinev, subdirector del Servicio Penitenciario ruso, a la distinguida posición de coronel general.
Alexéi Navalny fue catalogado como enemigo número uno del Kremlin, y familiares y asociados han culpado directamente a Moscú de ordenar su asesinato y esconder pruebas con respecto a su muerte, algo que el portavoz de presidencial, Dmitri Peskov, ha tachado de acusaciones infundadas y groseras. Según el equipo de Navalny, los investigadores rusos dijeron el pasado lunes que no devolverán sus restos hasta pasados al menos 14 días para realizar una autopsia que revele las causas de la muerte.
A nivel continental, han sido varios los Estados de Europa que han protestado ante el posible magnicidio. Potencias mundiales como Francia, Alemania y España, y países de menor peso como Finlandia, Eslovaquia, Letonia, Estonia y Lituania convocaron a sus respectivos embajadores rusos para exigir explicaciones.
La respuesta de los países europeos está motivada por las declaraciones llevadas a cabo por la esposa de Navalny, Yulia Navalnaya, ante una reunión de representantes de la UE, en la que acusó directamente a Vladímir Putin de estar detrás del asesinato y dónde prometió continuar la causa de su marido: «debemos luchar contra la guerra y la corrupción, por elecciones libres y la libertad de expresión. Debemos unirnos en un solo puño y golpear al régimen enloquecido, a Putin, a sus amigos, delincuentes con uniforme, y a los cocineros y asesinos que han mutilado nuestro país».
Fuente: Publicado en Nuevo Mundo, edición 871 del 21 de febrero de 2024


